Condenados al Olvido - Lair

Repasando la trayectoria de los casi cinco meses que llevamos con esta sección, compruebo que ya le hemos dado caña a tres exclusivos de Xbox 360 (Ninja Blade, Akai Katana y Too Human) mientras que aún no ha aparecido ningún título lanzado únicamente en Playstation 3; así que ya va siendo hora de equilibrar un poco la balanza. Y para ello, esta semana le daremos un repaso recordaremos a Lair, juego de la primera etapa de la consola de Sony (y también la más negra) que estaba destinado a convertirse en claro exponente de la “superioridad” técnica de PS3 frente a la competencia pero que, finalmente, fue incapaz de levantar el vuelo debido a la pesadísima carga que supusieron sus múltiples defectos.

Condenados lair

Desarrollado por la desaparecida Factor 5 -autores de juegos míticos como Turrican o Rogue Leader-, Lair nos proponía entrar en un mundo fantástico en que las condiciones para la vida humana son cada vez más hostiles a causa de los gases contaminantes emitidos por multitud de erupciones volcánicas. En este contexto, dos grandes naciones (Asylia y Mokai), antaño unidas, se enfrentan desde hace generaciones en una guerra por la supervivencia en que el elemento determinante es el control sobre los dragones. Un conflicto en que nosotros asumimos el papel de Rohn Partridge, caballero de la orden de los “Quemadores” de Asylia (jinetes de dragones vamos).

La idea surcar los cielos montados en un dragón no es algo nuevo en el mundo de los videojuegos. Ahí está la saga Panzer Dragoon para atestiguarlo o la extraordinaria -aunque poco conocida- recreativa de Irem Corp. Dragon Breed. No obstante, todos estos juegos presentaban esta temática desde un punto de vista claramente arcade y lineal. Lair, en cambio, plantea la cuestión desde una perspectiva mucho más “real” y abierta en que volamos libremente por enormes escenarios. Tampoco, salvo alguna excepción, interpretamos el papel del clásico héroe solitario, sino que somos una pieza más dentro de multitudinarias batallas (como veis, Factor 5 siguió un poco el mismo espíritu de los Rogue Squadron).

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Sinceramente, en el momento de su salida en 2007, la primera impresión que te dejaba Lair era sencillamente espectacular. La intro, el tutorial y el inicio de la primera misión te invitaban a pensar que estabas ante algo muy, muy grande. Y es que el apartado artístico y la banda sonora rayan a un grandísimo nivel. Pero cuando llegaba el momento de entrar en materia… todo se venía abajo rápidamente.

Uno tardaba poco en descubrir uno de los principales defectos del juego: el sistema de control a través del sensor de movimiento del mando. Un fallo tan grave que podría calificarse de auténtico defecto crítico que acababa por arruinar completamente la experiencia de juego. Es difícil saber si hubo presiones por parte de Sony para que se adaptara este sistema (a fin quizá de servir de muestra de las “grandes” posibilidades de su consola) o fue una decisión individual de Factor 5, el caso es que el resultado es desastroso; mas nunca sabremos si por las limitaciones técnicas del propio hardware del mando o por la incapacidad de la desarrolladora a la hora de implementar correctamente este control.

En el tutorial parecía que la cosa funcionaba bien, pero en cuanto nos veíamos envueltos en una batalla a gran escala, el control respondía fatal; especialmente si queríamos ejecutar algunas acciones más complejas –aunque imprescindibles- como son los giros de 180º. Hay momentos en que la situación se volvía tan surrealista que nos veíamos agitando el mando de arriba a abajo como completos idiotas.

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Ante las quejas generalizadas de los usuarios y las nefastas calificaciones obtenidas por el juego en la prensa especializada, Factor 5 intentó enderezar el asunto sacando un parche que incluía la posibilidad de utilizar los sticks analógicos para controlar al dragón. Hay que reconocer que con este añadido el juego gana enteros, ya que al menos permite que el título se pueda “jugar”. Pero este parche se lanzó alrededor de cinco meses después de la salida a la venta de Lair, con lo que el daño ya estaba hecho y poco se pudo arreglar en términos de ventas.

Lamentablemente, con este parche -cuya instalación es obligada si os hacéis ahora con el juego- no se solucionan todos los problemas ya que si bien es cierto que el control es su defecto más llamativo, Lair cuenta con otra buena colección de fallos adicionales que lo hacen difícilmente “disfrutable”.

Para empezar, gráficamente se podría decir que el juego “abarca mucho pero aprieta poco”. Se intentan representar en pantalla enormes escenarios abiertos cargados de enemigos, montañas, construcciones y otros elementos pero el motor es, a todas luces, incapaz de realizar con soltura la titánica tarea que se le encomienda. Así, hay muy buenos detalles  -como el modelado de los dragones o el efecto del agua del mar por ejemplo- que se ven ensombrecidos por la pésima calidad de muchas texturas, el popping y, sobre todo, por las importantes bajadas de la tasa de frames.

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¿Qué es lo peor que le puede pasar a un videojuego? Pues que no sea divertido; y la verdad es que Lair, aún solucionando el tema del control con el parche antes mencionado, no divierte mucho. Esto se debe a que las misiones no están bien planteadas. Los objetivos son tremendamente repetitivos y todo es demasiado caótico. Muchas veces no sabremos lo que tenemos que hacer y la flecha que nos señala donde debemos dirigirnos no ayuda nada. No es exagerado decir que más que protagonistas de una historia, nos sentiremos constantemente como meros “convidados de piedra” que vamos de un lado a otro sin que importen demasiado nuestras acciones.

Con todo, Lair cuenta con algunos puntos positivos, como su impresionante y épica banda sonora (obra de John Debney). También es capaz de ofrecernos algunos momentos impagables, como achicharrar enemigos con el fuego de nuestro dragón o tomar tierra en medio de la infantería Mokai para sembrar el caos y el pavor entre sus filas. Sin embargo, sus comentados defectos acaban pasándole una factura terrible. De tal manera que el que podría haber sido un título de ensueño para cualquier aficionado al género de la fantasía medieval acaba reducido a un juego simplemente curioso y realmente mediocre que requiere un enorme esfuerzo por parte del jugador para hacerse mínimamente entretenido. Eso sí, si eres capaz de hacer este esfuerzo, ten mucho cuidado porque corres el riesgo de que Lair se convierta en uno de tus juegos favoritos.

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