Con la crítica de la película de Detective Pikachu (sin spoilers) os contamos que nos ha parecido esta primera incursión de Pokémon en el live-action.

No os voy a engañar, culpables, tenía muchas ganas de ver la película del Detective Pikachu. Quizás tanto por ver por primera vez como una saga muy querida daba el salto a la gran pantalla de una forma nunca vista, como también por el hecho de que disfruté, pese a su simpleza, del juego en el que está basado. Por ello, os traigo esta crítica de la película de Detective Pikachu, contándoos qué podéis esperar de ella.

Si la cosa funciona… bien por ello

Al tratarse de una crítica sin spoilers, no puedo contaros mucho de la historia. Al menos en detalle, pero sí se puede comentar que es bastante simple. El título en el que está basado está enfocado al público más infantil, y a este va dedicado este film, si bien hay cosas que no parecen cuadrar con esto. No en el concepto de trama, que como bien digo es bastante simple, llena de tópicos y con un mensaje bastante llano. Pero es uno de esos mensajes que funcionan, porque llevan años y años usándose en la industria.

No, decididamente no os va a enganchar por la trama. Por el ritmo… por el ritmo seguramente tampoco. Es un tanto variable. Algunas escenas se desarrollan demasiado rápido, sin darnos tiempo a asimilar las cosas, en especial las referentes a temas de sentimientos u otros más profundos que podrían dar mucho de sí. Por contra, hay otras en las que no pasa nada interesante, que estás deseando que avancen para ir realmente al meollo de la cuestión.

Mi Pokémon y yo

Pero, ¿qué tiene entonces de interesante? La respuesta a esto es bien simple, y lo sabemos todos: lo interesante son los Pokémon. Ya en el juego original hay un elemento que brillaba por encima del resto de títulos, y esto era el peso del mundo que habían creado. Ryme City es una ciudad viva, en la que humanos y Pokémon conviven en armonía, donde se te muestra que el ser entrenador no es lo más importante en el universo de Game Freak. Y esto se plasma enteramente en la película.

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Ya se vio en los tráilers cómo Pokémon y humanos conviven en armonía en esta urbe, y durante todo el metraje esto se refuerza en cada escena. Los Pokémon viven allí y hacen sus cosas, mientras los humanos hacen su vida cotidiana, sin estorbarse mutuamente, coexistiendo. El realismo que le da esto al universo Pokémon es simplemente soberbio. Los entrenadores Pokémon no han desaparecido, claro, pero están en otro espectro diametralmente distinto al de las personas que viven en la ciudad.

Un detalle que cabe destacar de ello es que la unión humano-Pokémon se refuerza incluso más si cabe aquí que en toda la franquicia junta. Es muy bonito decir eso de “los Pokémon son mis amigos” pero después sacarlos de sus hábitats, coger cientos para dejarlos en la caja y obligarlos a pelear contra otros, descartando a los que no sirven parece algo contraproducente. Aquí es diferente, y se deja patente desde el minuto uno.

No es diferente en el sentido de que hayan cambiado la fórmula, sino que se muestra que lo importante es el vínculo. Tú quieres a un Pokémon, sí. Pero a lo mejor él no quiere estar contigo. Ahí viene el choque de realidad, difícilmente lo vas a obligar. No es el egoísmo del entrenador el que prima, es el entendimiento entre ambas partes. Sólo entonces la criatura que sea decide ir contigo.

¿Deadkachu? ¿Pikapool? No, nada de eso

Y ahora, hablemos de Pikachu. Sí, ese por el que os interesa la película, no nos engañemos. Bueno, la campaña de Ryan Reynolds también ha tenido que ver con esto seguro… si bien considero que esto le juega, actualmente, una mala pasada. Más que nada porque muchos esperarán un Deadpool peludo o chascarrillos de todo tipo que nos hagan partirnos de risa. Y no, lo siento. Tiene sus momentos entretenidos, pero evidentemente no es Deadpool. Es una película para todos los públicos.

Si bien hay que comentar que hay gags que no parecen concordar con ello. Hay muchas películas infantiles que cuentan con pequeños guiños que sólo los adultos entenderán, lo cuál es algo de agradecer. Sin embargo, suelen hacerse bastante sutiles, para que sólo estos los entiendan. Lo contrario a esta película, donde es, básicamente, como si te dieran con una señal en la cara en ese aspecto. A esto es lo que me refería al principio.

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Volviendo al tema de Pikachu, este está perfectamente encuadrado en el film. Y a pesar de que pierde un poco respecto a su contraparte consolera, sabe hacerse notar y querer. Sobre todo querer, es un pequeño idiota (para todos los públicos) achuchable. Si bien comparte a la perfección el protagonismo con Justice Smith, este va a atraer más miradas. Es de cajón. Yo ya estoy buscando peluches del mismo.

No todo es primera generación, pero…

Una cosa que me sorprendió al llegar a la sala fue lo llena que estaba. Se encontraban, por supuesto, los fans de Pokémon que siguen cada entrega con entusiasmo, pero eran los que menos. Los que más abundaban eran los que venían a verla por el interés que les había generado Pokémon Go. Por consiguiente, se entiende que una gran mayoría eran pertenecientes a aquellos que sólo vieron la primera generación, y ahora se han reenganchado.

Esto también fue bastante evidente de cara a los productores de la película, seguro. Porque si bien tenemos Pokémon de todas clases y colores, con al menos un ejemplo de cada generación, los guiños a la primera temporada de la serie están más que presentes. Algunos te pegan en la cara al momento, si bien otros hay que estar un poco más atentos observando la pantalla de manera general.

Y lo cierto es que los Pokémon de primera generación son también los que más se notan en el metraje. Como cuento, cada una de las generaciones está representada, con un Pokémon de cada generación presente en la pantalla el tiempo suficiente para que te des cuenta de que están ahí. Los más perjudicados, sin duda, son los de séptima, con apenas un par de casos. El mensaje está claro ahí, pues van a ser los más reconocibles. Y esos fantásticos Bulbasaur hacen que te preguntes por qué la gente no los escogía. Team Bulbasaur por siempre.

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Con todo esto se sobreentiende que la animación es soberbia. Los diseños de las criaturas pueden gustarte más o menos, pero tienen fuerza. Salvo el caso de Jigglypuff, que todos imaginábamos como un globo y no una bola peluda, el resto parecen animales de verdad. Bueno, animales y plantas, que no vamos a marginar a los de este tipo nuevamente.

Conclusiones de la película

Es muy fácil decir que esta es la mejor película basada en un videojuego, pese a las diferencias con el título. También porque el listón está como a siete metros por debajo del suelo. Pero creo que, pese a ello, no debo dar mi valoración en base a ello. Creo que debe primar por encima de todo el hecho de si funciona como película per se. El que, si te acercas al cine a verla sin saber qué es Pokémon, te atraiga.

Y mi respuesta, al menos en ello, es simple. Es un sí. Pero no un sí de “es una auténtica maravilla”. Es un sí de que está bien, sin más. Sabe entretener, pese a que el ritmo sea un poco desigual y la trama simple. No es una gran superproducción ni una de esas que se te quede en la retina grabada. Presenta un mundo sólido y es consecuente, siendo considerado con los neófitos explicándoles conceptos básicos de su mundo. Y los actores interpretan bastante bien su papel, dándole fuerza al conjunto.

Y lo digo como auténtica fan de la serie, y persona que demostró su amor por el videojuego del Detective Pikachu a pesar de ser de lo más normalito del mundo. Las representaciones de los Pokémon son bestiales, y el guión se respeta, sin intentar meter cosas extrañas. Es una muestra de que no tienes que meterle elementos extraños para hacer una película entretenida. Y es que, incluso sin el “Pikachu” del título, el film es enteramente disfrutable pese a no innovar.