George R.R. Martin habla sobre las diferencias entre los libros y la serie de Juego de Tronos

Ver la serie de Juego de Tronos y leerse los libros de Canción de Hielo y Fuego son cosas que, aunque al principio eran parecidas, similares o incluso casi idénticas, ahora son tan diferentes entre sí que es difícil encontrar similitudes más allá del nombre de los personajes. Y el número de diferencias entre uno y otro es directamente proporcional el número de emails de aficionados enfadados en la bandeja de entrada de George R.R. Martin.

Nuestro barbas favorito ha vuelto a romper el silencio y ha escrito un buen tochaco en su blog personal hablando sobre el porqué de estas diferencias y de cómo se van a tratar en un futuro. Ya sabíamos algunas de las cosas que nos dice el muchachote, sin embargo, su tono nos deja ver que está bastante enfadado con el asunto.

Estoy recibiendo una avalancha de correos en mi email y de comentarios off topic en este blog [recordemos que es el personal del autor, no el de la serie] después del episodio de Juego de tronos de anoche. […]
Dejadme reiterar lo que ya he dicho antes.
¿Cuántos hijos tuvo Scarlett O’Hara? Tres, en las novelas. Uno en la película. Ninguno en la vida real: era un personaje de ficción. Nunca existió. La serie es la serie y los libros son los libros; dos maneras diferentes de contar la misma historia.
Ha habido diferencias entre las novelas y la serie de televisión desde el primer episodio de la primera temporada. Y al mismo tiempo ha estado hablando del efecto mariposa. Pequeños cambios conllevan a otros más grandes. La HBO son más que cuarenta horas, en la imposible y exigente tarea de adaptar mis largas y (extremadamente) complejas (extenuantes) novelas, con sus capas de tramas y subtramas, sus giros y contradicciones y narradores poco fiables, los cambios de punto de vista y ambigüedades, y un elenco de cientos de personajes.
Rara vez ha habido una serie de televisión tan fiel a su fuente origian (si lo dudais, hablad con los fans de Harry Dresden o los lectores de Sookie Stackhouse o los fans de los cómics originales de Walking Dead), pero conforme la serie se va alargando, más grande se vuelven las mariposas. Y ahora hemos llegado al punto en el que el batir de las alas de mariposa desencadenan torpentas, como las que actualmente envuelven mi email.
Prosa y televisión tienen diferentes ventajas, diferentes inconvenientes. Diferentes requisitos.
David, Dan, Bryan y la HBO están intentando hacer la mejor serie de televisión que ellos pueden. Y yo, por mi parte, estoy intentando escribir las mejores novelas que pueda.
Y sí, cada vez hay más diferencias. Dos caminos divergentes en a oscuridad del bosque, supongo… pero todos nosotros todavía intentamos llegar al mismo lugar.
Mientras tanto, esperamos que los rectores y espectadores disfruten del viaje. O los viajes, en este caso. Algunas veces las mariposas se convierten en dragones.

Como veis culpables, un bonito discurso en el que comienza bastante molesto porque le discute la gente los cambios en la serie y donde luego va cambiando poco a poco el tono para volver más poético. Más literario. Más cool. Más mariposón. Lo digo por lo de sus referencias a las mariposas, vaya.

Sea como sea, ya sabíamos que las cosas iban a cambiar en la serie, sin embargo, los cambios están siendo demasiado grandes y eso, al final, pasa factura. Es comprensible que haya que adaptar cosas, pero cuando llevas cuatro temporadas siguiendo muy fielmente al libro, no esperes que cuando cambias drásticamente las cosas, la gente se quede callada, porque hasta el momento, Juego de Tronos era la serie de los libros de Canción de Hielo y Fuego. Ahora es una serie que se basa en algo parecido a los libros de Canción de Hielo y Fuego.

Fuente: Blog de R.R.Martin