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Microsoft, Bethesda y la trampa del Capitalismo: un arma peligrosa.

La compra de Bethesda en uno de los movimientos más sonados de la industria. Reflexionamos sobre la trampa del Capitalismo.

El pasado día 21 de septiembre tuvo lugar una de las noticias más impactantes de la pre netx-gen: Microsoft adquiría Bethesda y todos sus estudios por la cantidad de 7.5 millardos de dólares. Con esto, futuros juegos como The Elder Scrolls VI, Fallout 5 o Dishonored 3 estarán de lanzamiento en el Game Pass y, probablemente, de manera exclusiva en la consola de Microsoft. Pero no es oro todo lo que reluce, por eso os quiero hablar de la trampa del Capitalismo.

Antes de nada en este artículo habrá muchos supuestos y muchas de las cosas comentadas nacen de mi propia línea de pensamiento, sin que nada sea oficial y más reflexión y deseo que otra cosa. Como punto, señalar que el propio Phil Spencer deja la puerta abierta a que muchos juegos de Bethesda sigan saliendo fuera del ecosistema de Xbox.

Los hechos

Como he explicado en la premisa, Microsoft ha adquirido Bethesda y todos los estudios que estaban al amparo de esta. El coste de la operación ha ascendido a los 7.5 millardos de dólares, siendo una (si no la más) de las compras más bestias del sector. Con esto, los de Xbox han adquirido un total de 22 estudios, con IP tan importantes como The Elder Scrolls o estudios tan prestigiosos como Obsidian.

Para entender la jugada, hay que sumarle un componente fundamental, que  hace que no se pueda entender el movimiento sin él: Xbox Game Pass. Lo que vulgarmente se conoce como el Netflix de los videojuegos pone a disposición del usuario una ingente cantidad de juegos por 12€ al mes, pudiendo jugar en Xbox, PC o incluso en el móvil a través de xCloud. Además, todos los juegos de sus estudios estarán publicados en la plataforma sin coste adicional, creando una oferta que genera demanda.

El Capitalismo es el sistema que rige el mundo. La teoría de Adam Smith habla de una mano invisible que regula el libre mercado. Un mercado donde la oferta se ajustará a la demanda y la sana competencia beneficiaría al consumidor que podrá elegir de acuerdo a sus prioridades. En otras palabras, el Capitalismo se autoregularizaría porque el hecho de tener varias opciones forzaría a crear la mejor oferta que más atraiga a la demanda.

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Los peligros

Todo suena muy bien. Sobre el papel, cualquier sistema económico funciona. Pero la realidad nunca es predecible y la teoría deja de funcionar. Que el Capitalismo sea el sistema dominante en el mundo no implica que funcione, más bien al contrario: el Capitalismo ha destrozado la propia idea de su origen.

Por ahondar un poco más, partamos de la base de que el ideario comunista nace de una base capitalista. El Comunismo teoriza que el Capitalismo colapsaría en cierto momento por la abundancia de riqueza, lo que generaría un socialismo progresivo cuya meta sería el Comunismo y el reparto equitativo de la riqueza. Esto no ha ocurrido ni ocurrirá porque el Capitalismo ha desarrollado sus herramientas para generar pobreza y riqueza a partes iguales, pero ese es otro tema.

Uno de estos mecanismos, un peligro y una trama del Capitalismo, son los monopolios. Cuando toda la oferta está en una sola mano, ésta deja de ser invisible y regula el mercado a su propio antojo y beneficio. Es cierto que a día de hoy la existencia de monopolios en el más estricto sentido de la palabra es difícil de ver, por lo que es más correcto habla de oligopolios: toda la oferta en unas pocas manos.

Cuando esto se da el usuario deja de tener poder sobre la oferta y será ésta la que controle la demanda. Creará necesidades, fluctuará el valor de mercado a su antojo y exprimirá al máximo el beneficio ya que nadie puede ofertar algo mejor.

Algo similar pasaba en los videojuegos, y es que nada fuera de Nintendo, Microsoft y Sony en el mundo de las consolas era viable. Durante los últimos años cada compañía ha ido jugando sus cartas. Nintendo se desmarca creando su propia oferta, con exclusivos y forma de jugar diferentes. Microsoft se centra en los servicios al usuario y en el “más allá” de los videojuegos. Sony se centra en crear marcas potentes y de calidad que fidelice a sus usuarios.

Por lo general, la marca Xbox se quedaba por detrás siempre. Ni sus consolas ni sus servicios podían hacer frente a la oferta de las japonesas, que con sus exclusividades y sus máquinas arrasaban el mercado. Todo esto en sana competencia, hasta que apareció Don Dinero.

Microsoft tiene mucho más capital que Sony y Nintendo y ha decidido usarlo. La creación de un servicio como es Game Pass es algo sólo viable para ellos, ya que casi prescindir de las ventas fuera del servicio e invertir mucho dinero en el alquiler de IP de terceros para su servicio, es un pozo de dinero que pone en duda la rentabilidad del servicio con esos 15 millones de usuarios.

Y es que la pega del Game Pass podría ser que lo más atractivo del mercado quedaba fuera o llegaba tarde. El problema de Microsoft era que no conseguía que sus IP tuvieran el éxito de mercado de las otras compañías. ¿Solución? Comprar el mercado.

La adquisición de Bethesda trae consigo una cantidad de estudios grandes apabullante, que encima copan un porcentaje del mercado nada irrisorio. Una jugada maestra, que sólo pueden realizar ellos y que hará que la demanda mire mejor a su oferta. Todo bien pero… ¿esto no es competencia desleal? Rotundamente sí, pero puede y el mercado lo permite.

El futuro

Microsoft no estaba al nivel de Nintendo y Sony y ha decidido romper la baraja, o al menos comprar un par de ases. Como digo, movimiento tan magistral como desleal. Un movimiento que encamina todo a un oligopolio mucho más individual, mucho más monopolio. Si no puedes con tu enemigo, cómpralo.

¿Pero qué pasará en el futuro? Si nos atenemos a los datos históricos y a las previsiones de algunos analistas, PlayStation 5 seguirá vendiendo más que Series X/S. El mercado de consolas tan grande que generó PlayStation 4 puede ser el caldo de cultivo para otra generación exitosa de Sony.

El problema lo podemos encontrar en la forma de amortizar Xbox el dinero invertido en la consola, en los estudios y en el Game Pass. El gasto debe ser muy elevado. Se hablaba de que Halo Infinite era el juego más caro de la historia con un desarrollo que rondaría los 500 millones. Eso, sumado a la creación y mantenimiento de Game Pass y la compra de estudios deja un hueco de dinero que, personalmente, dudo que llene sólo el Game Pass.

¿Entonces? Podemos soñar y teorizar. Microsoft siempre se ha caracterizado por el buen trato a los usuarios y los gestos bondadosos hacia la competencia. Sin ir más lejos, Minecraft Dungeon vio la luz en PlayStation 4. Esto no significa nada, pero es un hecho que, junto a las declaraciones de Phil Spencer, hacen que no se cierre la puerta del todo a ver el futuro de Bethesda en la consola de Sony.

Además saldrían ganando. Como he dicho, las previsiones sitúan a PlayStation 5 por encima de Series X/S en ventas. Microsoft tendría un parque muy grande de usuarios de donde sacar beneficio y además quedar muy bien pues, mientras en la competencia su juego cuesta 80 euros, en su consola está gratis con el Game Pass.

Esta suposición es más factible en juegos de corto recorrido. DooM o Dishonored no son juegos que se jueguen durante muchos meses, por lo que algunos usuarios se podrían dar de alta en el servicio durante un tiempo y luego cancelar la suscripción, perdiendo Microsoft en esta transacción. Otros juegos, como Fallout o The Elder Scrolls, son jugados durante meses, lo que te asegura más tiempo en la plataforma, y más ingresos y más fidelización.

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Por otro lado, Sony podría contratacar con la compra de algunos estudios o IP de renombre. Esto es complicado, pues Sony no tiene tanto dinero, y de verdad sería una pésima noticia para el medio. Significaría que se sumaría a la idea de monopolizar lo máximo posible, restringir tu oferta para atraer demanda y enfrentar a los usuarios. Pero claro, el movimiento de Microsoft tiene que tener respuesta si Sony no quiere perder fieles.

El futuro es incierto. El dinero, a veces, rompe más que arregla, y veremos qué ocurre en esta situación. El Capitalismo sobre el papel es muy bonito, pero las prácticas que buscan acaparar todo el mercado pueden hacer que este sea hostil y voraz. Hoy estamos ante una gran noticia, pues el Game Pass se convierte en un servicio prácticamente irresistible y en la mejor oferta para el usuario. Pero también puede privar a otros usuarios de disfrutar de algo a lo que jugaba hasta antes de ayer, y ese empequeñecimiento del oligopolio, esa marcha funesta hacia el monopolio, puede terminar saliendo caro al consumidor. Pero bueno, por ahora disfrutemos.