¿Muerte por Hype? La epidemia de los juegos actuales

Durante los últimos días mucho se ha hablado de la gran caída de usuarios que han sufrido dos de los videojuegos más sonoros y esperados de los últimos meses: Pokémon GO y No Man’s Sky, algo que ha causado que gran parte de la red y usuarios los tachen de rotundos fracasos. No obstante, esta disminución tan rápida de fieles en ambos títulos es lógica si tenemos en cuenta un factor que ambos juegos comparten a pesar de ser tan diferentes: el hype descontrolado.

Hoy en día gracias a Internet podemos seguir los anuncios y novedades de los próximos lanzamientos casi de forma instantánea y con excesiva facilidad, algo bastante reciente en los videojuegos si tenemos en cuenta que no hace mucho tiempo nuestra única fuente de información eran las diferentes revistas que inundaban todos los meses los kioscos de nuestros barrios.

Obviamente, junto a esta evolución del medio la publicidad de los juegos ha evolucionado de forma natural dirigiéndose de forma directa al consumidor y de manera más agresiva. Debido a ello y a su vez al eco que se realiza de los futuros lanzamientos en la red es normal ver juegos con todavía varios meses o incluso años de desarrollo causen un ruido demencial, algo que en ocasiones no asegura solamente la atención de los fans, sino que también puede lograr atraer las miradas de jugadores ajenos a dicho título, naciendo así el hype.

¿Pero qué es el hype exactamente? Puestos a buscar alguna definición de la palabra anglosajona me quedo sin duda con las palabras de José Mota:

Obviamente no hay nada de malo en disfrutar de las cosas y querer viciar a un juego que llevas esperando meses desde el día uno, pero el problema del hype es cuando es tan grande que éste se sitúa por encima de las posibilidades del producto de turno, de forma que no solamente más gente de la esperada espera el juego como agua de mayo, sino que incluso se llega a diferir la imagen de éste a base de suposiciones que nos hacemos los usuarios. ¿Qué da como resultado esto? Pues normalmente nos deja unas altas ventas seguidas de un desinfle al superarse los primeros días de vida del videojuego.

Efectivamente, eso es lo que ha sucedido con No Man’s Sky, quien tras liderar durante semanas las reservas en Steam y conseguir en su lanzamiento coronarse como el juego más vendido de PlayStation 4 en el Reino Unido ha pasado a protagonizar titulares sobre los 90% de usuarios que ha perdido en ordenadores, devoluciones a mansalva y similares.

Por su parte, el caso de Pokémon GO nos deja ver cómo el título de Niantic ha visto que de sus presumibles 45 millones de jugadores de julio “tan solamente” quedan 12 millones. ¿A qué se debe todo esto? Pues a las consecuencias de atraer tantas miradas y tan fijas a tu producto, algo que hace que si éste no acabe gustando a todos se note más de lo normal las pérdidas. Era lógica la caída de público en No Man’s Sky ante tanto jugador que no se esperaba un juego de recolección y supervivencia, mientras que Pokémon GO logró atraer a su bando un gran cantidad de personas ajenas a los videojuegos que lo descargaron por ser la novedad.

Mirando un poco hacia atrás vemos que para nada estamos ante los primeros casos de volar demasiado cerca del Sol para luego rompernos los piños contra el suelo, y es que Ryse, The Order 1886 y Titanfall son solamente algunos ejemplos de esos títulos que hicieron a más de uno comprarse una nueva consola para ver finalmente que no estábamos ante una revelación divina en los videojuegos. Eso sí, hay que sacarle el lado positivo al hype, y es que cuando éste sale bien prácticamente todos quedamos contentos, como ocurrió con The Witcher 3, el cual finalmente cumplió las expectativas y logró que la gran cantidad de jugadores que lo esperaban se quedaran con una sonrisa en la cara, éxito que si no hubiera tenido tanta gente esperándolo no habría sido tan sonado.

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Cola el día del lanzamiento de PlayStation 4 en Japón

Desde el punto de vista de las desarroladoras el hype es un poderosa arma, ya que las ventas iniciales suelen dispararse durante los primeros días gracias a él, algo que sin duda es bueno si uno quiere tener una publicidad e ingresos iniciales que acaparen toda la atención y envidia de las competidoras. Además, éste puede ser disparado a propósito desde ellas, como es el caso del legendario Peter Molyneux, creador de Black & White y Fable, entre otros títulos.

En este caso, el hombre empujaba al ansia para que ésta brotara en nosotros a base de vender promesas en sus creaciones, arte que logró perfeccionar con Curiosity, el juego de 22 coins donde todos sus jugadores debían picar un cubo para intentar llegar a su interior y descubrir “un secreto que cambiaría nuestras vidas”, siendo el resultado ser el Dios de Godus, otro de los juegos de Molyneux en los que el hombre ha presumido cosa mala y que visto su Early Access no pinta precisamente bien.

Está claro la publicidad que generar estas caídas es nefasta, y es que leer que X juego pierde miles de jugadores a las semanas de estreno suena a fracaso, pero si tenemos en cuenta la cifra inicial de jugadores, la cual atrae incluso a gente que no habría tocado el título ni con un palo, no deberíamos de tratarlo 100% como un fracaso o una caída hasta los infiernos, sino como estabilizaciones del público que deberían haber tenido estos juegos o películas.

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Por supuesto todo esto que estoy escribiendo no es para nada nuevo y no es un problema que haya nacido en los últimos años, ya que antes de poder imaginar la existencia de consolas que se conectaran a Internet muchos ya éramos los que no podíamos contener las ganas de ir a comprar Pokémon Stadium o Jak & Daxter. ¿Entonces por qué ahora parece que haya más chascos con respecto entonces? Probablemente por la existencia de las redes sociales y las páginas webs, ya que ahora estamos a tan solamente un tweet o de postear en un foro de poder quejarnos sobre nuestra última compra, algo que antes solamente se podía difundir entre nuestros amigos del patio del recreo.

¿Entonces todo esto es culpa nuestra, de los jugadores? Por supuesto que no, ya que ni ahora ni nunca deberíamos de dejar de ilusionarnos por los lanzamientos de uno de nuestros hobbys favoritos. ¿Entonces es cosa de las compañías? Pues tampoco, ya que ellas simplemente anuncian sus productos, aunque por desgracia el hype algunas veces sea inflado de forma artificial por su culpa, como puede ser el caso de algunas de las exageraciones de Sean Murray con No Man’s Sky.

La conclusión más sencilla para evitar pegarnos estas leches de desilusión y acabar con las caídas en picado en juegos podría ser la de contenernos a la hora de comprar un juego y esperar un poco tras los lanzamiento para ver si realmente estamos ante lo que el hype nos hizo creer que estamos. Por desgracia, entre DLC o regalos de reserva, ediciones Day One y similares las compañías están logrando atarnos ante estas dudas, aunque por suerte tenemos todavía la segunda mano y las devoluciones de Steam para aliviar los sabores amargos de un lanzamiento. Aun así, nos toca reflexionar sobre los cada vez más comunes casos de hype en exceso y evitar caer en éste ya sea documentándonos más a fondo o, simplemente, no esperando que cada nuevo videojuego sea una revelación en nuestras vidas.

Y tras decir esto un servidor se va a reservar For Honor y Dragon Xenoverse 2, que a pesar de no haber salido todavía y faltar información uno no puede evitar ser humano y volver a jugarse el tropezar con esa piedra con la que todos volveremos a encontrarnos tarde o temprano: el hype.