Cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V

Después de las cosas que sí queremos ver, llegan las cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V ¡Let’s Rock!… o no.

Tenemos muchas ganas de ver a Dante disparando con sus dos pistolas. A Vergil descuartizar enemigos con su katana, e incluso a Nero estampar demonios con su brazo. Pero hay cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V.

Estas cosillas las hemos visto/vivido en entregas anteriores, y esperamos que no se repitan por el bien de la saga. Con todos ustedes, cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V:

El gancho

Lo primero que no quiero en un Devil May Cry es un gancho. En Devil May Cry 4 Nero utilizaba su brazo para acceder a zonas que eran imposibles de alcanzar por Dante. También servía para coger enemigos o, si estos eran muy grandes, acercarnos nosotros a ellos para atacar.

Ninja Theory fue un paso más allá introduciendo dos tipos de gancho en su DMC: Devil May Cry. Algo que parecía un acierto, pero estropeo algunas partes del juego.

En combate teníamos la posibilidad de acercarnos o atraer a nuestro enemigo. Eso estaba bien, aunque era preferible el sistema de Nero y aprender como reaccionaban los enemigos. Lo malo del gancho fue el excesivo uso que se le dio en algunas partes, llegando algunas misiones a ser solo gancho, gancho y más gancho.

Si es que, había momentos en los que pensaba que estaba jugando a un Bionic Commando y no un Devil May Cry. La novedad está bien, pero basarse casi todo el juego en los malditos ganchos me llegó a aburrir.

Cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V

Solo conozco a unos que sí adoraban el gancho en DMC: Devil May Cry

Sí a la chulería. No al insulto fácil

Una de las cosas por las que hubiese matado al principio a Tammen Antoniades fue por el cambio de Dante. Con el tiempo me di cuenta qué era una tontería.

Jugado DMC, desprecio aún más el Dante de Ninja Theory. Sin carisma, se apoya en el insulto para caer bien a esos jovenzuelos nuevos que llegan y prueban un DMC. Un intento nefasto por traer un Dante que atraiga a las masas. Pero no.

Se puede ser chulo, carismático y sin insultar. Que el Dante de Devil May Cry 3 también es prepotente, chulo e incluso hay gente que no lo soporta, pero mucho mejor este estilo que no el visto en DMC: Devil May Cry.

Hay que dejar claro una cosa, y es que Dante Sparda en todos sus juegos presenta un carácter diferente. A mí por ejemplo, e igual me matáis por ello, el que más me gusta en los juegovídeos es el Dante de Devil May Cry 2. Un tipo serio y frío. Un ser que con solo una mirada te lo dice todo y que parece haber vivido miles de cosas para llegar a tener esa seguridad en sí mismo.

Ahora bien, el Dante que más me gusta de TODOS es el visto en el anime de Devil May Cry. Si no habéis visto la serie os la recomiendo mucho. Espero que Capcom, Hideaki Itsuno o el que esté haciendo Devil May Cry V se base en el anime para la personalidad de nuestro semidemonio favorito.

El dado

Aunque no es un mal juego, Devil May Cry 4 tiene varias cosas MAL que no me gustaría ver en Devil May Cry V. Una de ellas son los momentos dado.

En algunas fases con Nero tendremos que vernos frente a un tablero con un dado que no para de girar. Hay que estar atento y saber cuando darle un espadazo al dado de los cojones. Si caemos en una casilla roja lucharemos contra varios enemigos, pero si lo hacemos en una amarilla iremos más rápido por el tablero.

Estos momentos cortan muchísimo el ritmo de un juego que pide acción a gritos. Que vale que necesitemos momentos de paz y tranquilidad para descansar de una dura batalla, pero el juego del dado no. Se puede poner un pasillo, una cinemática, cualquier cosa.

Menos mal que después llega Dante y lo parte por la mitad. A los que no habéis jugado a DMC4 lo siento por el spoiler, pero así amaréis un poquito más al hijo de Sparda.

Cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V

El maldito juego del dado se podía pasar rápido si sabíamos el truquillo, pero la primera partida era un infierno. Es lo peor de Devil May Cry 4 con diferencia.

Repetición de escenarios y enemigos

En TODO Devil May Cry se repiten los escenarios y jefes finales en algún tramo. Por ejemplo, en Devil May Cry no salimos de un castillo. Pero este castillo cuando cae la noche se transforma, haciendo que algunas habitaciones cambien, salgan nuevos enemigos y todo sea más oscuro y tenebroso.

Los jefes finales se repiten hasta tres veces. Phantom aparece hasta cinco veces. En Devil May Cry 2 y 3 pasa más de lo mismo, pero en Devil May Cry 4 la cosa cantó un poco.

A mi no me disgustó, pero con el tiempo, la parte de Dante Sparda cada vez me huele más. Da la sensación que alargaron el juego o que estaban faltos de ideas para meter a Dante. Desde la misión 11 hasta prácticamente el final, revisitaremos con Dante los lugares por los que ya pasamos con Nero. Que varios escenarios presentan algunas diferencias, pero es insuficiente.

Después al final se junta el volver a pelear con los jefes finales del juego con el juego del dado. Un doble combo que a muchos no gusto.

En este apartado Ninja Theory sí que lo hizo muy bien. Los jefes no se repetían, y los escenarios se transformaban. La ambientación en DMC es genial.

Cinco cosas que no queremos en Devil May Cry V

Phantom salía en Devil May Cry hasta 5 veces. Después en Devil May Cry 2 también hacía acto de presencia.

Las fases de agua al Ñordo

Con motivo de la posible llegada de Devil May Cry V, he rejugado muy fuerte la primera entrega de PlayStation 2. Es mi juego favorito de la saga, pero también tiene sus males. Uno de ellos son las fases acuáticas.

Para muchos jugadores, las fases con agua son las más aburridas y cortan el ritmo en cualquier juego. Hay mucha coña con esto, y es que en los años de Mega Drive y SNES un juego debía tener este tipo de fases. “¡Ey! Pero si son aburridas”, pero es tradición.

Hideki Kamiya en su Devil May Cry decidió meter zonas en las que estaba todo inundado, y además la cámara en primera persona. En estos momentos solo podremos defendernos con un lanza arpones que encontramos en un barco. Al principio solo podremos huir de los enemigos.

Encima, para bordarlo todo, el control utilizando el arma de las narices es malo. Muy malo.

En Devil May Cry 2 volvieron a aparecer fases de agua. Esta vez Dante no tenía que mojarse. La que se mojaba era Lucía, personaje secundario con el que teníamos que jugar sí o sí para poder pasarnos el juego, todas sus dificultades y tener a la poderosa Trish.

La cámara cambió. “Disfrutábamos” de una cámara en tercera persona, pero el control era malísimo. Hay un enfrentamiento contra un pez enorme que casi mejor olvidar. Aunque muchos dirán que mejor olvidar TODO el Devil May Cry 2.