Cinco razones para no instalar Windows 10

Mañana es el gran día, el lanzamiento de Windows 10, y al igual que hace escasas horas os presentábamos sus principales novedades, virtudes y promesas por las que deberíais adoptar este nuevo sistema operativo, ahora os advertimos de que no es oro todo lo que reluce y debemos andarnos con ojo antes de cambiar a un nuevo sistema operativo por mucho bombo y platillo que se le esté dando. Vamos con nuestras razones para no actualizar a Windows 10, al menos durante sus primeros meses de vida.

Pérdida de características

Los requisitos de Windows 10 son prácticamente un calco de los vistos en Windows 8.1, no obstante, nos encontramos con una serie de características y funcionalidades que dejarán de tener soporte en el nuevo sistema de Microsoft. Adiós al Media Center, al reproducir DVDs sin software de terceros, a los gadgets de Windows 7 y algunos de los juegos más característicos de la historia de Windows como el solitario. Los usuarios que tengan Windows 10 Home tendrán actualizaciones automáticas sin posibilidad de decidir sobre su instalación o descarga, y los programas de Windows Live Essentials serán borrados y absorbidos por la futura aplicación de OneDrive, otro programa que resulta bastante molesto para los usuarios, siendo un gasto de recursos injustificado.

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Aún tienes tiempo para actualizar

¿Por qué actualizar “ya” a Windows 10? Si tenéis un sistema operativo que os funciona bien sin problema alguno, ¿para que cambiar? Dejad que miles de millones de usuarios realicen la labor de betatesters en Windows 10 mientras vosotros veis desde la barrera como evoluciona el sistema operativo. En función de si os convencen o no sus progresos, tenéis un año desde el día 29 de julio de 2015 para actualizar de forma totalmente gratuita. No tengáis prisa, además, recordad que Windows 10 es para toda la vida, tal como dijo Microsoft, y volver a un sistema operativo anterior puede suponer un problema bastante grande para la mayoría de los usuarios.

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Windows 7 y Windows 8.1 tienen cuerda para rato

Sí, llega Windows 10, ¿y qué? Microsoft ha confirmado que seguirá dando soporte a Windows 7 hasta el año 2020, y a Windows 8.1 hasta el año 2023, incluso Windows Vista tendrá actualizaciones hasta 2017.
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Puedes conseguir aplicaciones de otras formas

Es verdad que Windows 10 añade numerosas funcionalidades que la gran mayoría de usuarios llevaban pidiendo desde hace tiempo, pero algunas de éstas ya se habían conseguido implementar en Windows 8.1. Por ejemplo, teniendo programas que modificaban el menú de inicio, haciéndolo parecer al de Windows 7 o al del inminente Windows 10. Los programas no van a cambiar, las aplicaciones escasamente…Pudiendo buscar en Google cualquier funcionalidad concreta, ¿por qué debemos cambiar todo un sistema operativo para poder obtenerla?

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Bugs, fallos, incompatibilidades…

Mañana será la prueba de fuego de Windows 10, dónde veremos si realmente el sistema funciona tan bien como nos han querido vender. Desgraciadamente, todos sabemos que las cosas nuevas no están exentas de fallos, ni mucho menos, y Windows 10 no se va a salvar. Los usuarios que actualicen mañana no se van a salvar de fallos, bugs y quién sabe si cuelgues o tuestes, con los consiguientes problemas que esto acarrea para los mismo usuarios y cuya solución, posiblemente, sea esperar a nuevas y mágicas actualizaciones que solucionen el entuerto. Además, tenemos que sumarle a estos fallos las posibles incompatibilidades con nuestros ordenadores, ya sean los propios componentes o los periféricos, muchos de ellos aún sin soporte y que deberán funcionar con drivers de Windows 8.1, que remedio, mientras que se lanzan los nuevos. Pero tranquilos culpables, AMD y Nvidia tienen los drivers listos desde hace meses.

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Conclusiones y un poquito de opinión personal

Como podéis ver, la lista de posibles problemas que nos pueden surgir con Windows 10 no es escasa, aunque es cierto que con tiempo suficiente Microsoft será capaz de subsanar cualquier complicación que surja en su camino. Desde aquí os animamos a que no perdáis de vista sus evoluciones durante los próximos meses de forma que os podáis asegurar si vuestro equipo tendrá o no problemas con el nuevo sistema, cercioraros de que las nuevas funcionalidades cumplen lo que prometen y os satisfacen, averiguar si realmente DirectX 12 es tan maravilloso como parece…etc. Y no lo olvidéis, disponéis de un año para actualizar de forma gratuita.

Ahora me gustaría comentaros por encima mi experiencia con Windows 10, pues desde el momento en que se anunció su Technical Preview he tenido la oportunidad de probarlo casi a diario y ver como se comporta y cual ha sido su evolución. Los usuarios que vengan de Windows 8.1 no notarán grandes cambios, quizás el más acusado sea la ausencia de la interfaz metro en beneficio del nuevo menú de inicio, que pese a ser útil se antoja algo extraño al tratarse de un híbrido entre lo clásico y lo moderno. De primeras no gustará a prácticamente nadie. Cortana es una gran novedad y da bastante juego, pero por el momento sufre de tirones y lags a la hora de realizar búsquedas, además de que consume una cantidad de RAM permanente que algunos usuarios pueden achacar.

Edge, pese a funcionar bastante bien, se encuentra a años luz de Chrome, además de que, de nuevo, consume un mayor número de recursos de nuestro ordenador. El resto de funcionalidades funcionan de forma bastante asequible, sin fallos reseñables, aún así, el diseño de los iconos del nuevo sistema resulta bastante feo. En general, Windows 10 se mueve con agilidad y soltura aunque consuma bastante más RAM que Windows 8.1, algo crítico para los usuarios con ordenadores menos potentes. En mi caso, los mayores problemas los he encontrado a la hora de actualizar los drivers de los diferentes componentes y periféricos de mi equipo, hasta tal punto que alguno ni siquiera funciona correctamente a día de hoy.

Esto último no hace más que confirmar mi teoría de que lo más sensato en esta ocasión sea esperar. Esperar a que Microsoft ultime su sistema, esperar una compatibilidad 100% funcional de soporte, y esperar a ver los primeros resultados y benchmarks que ofrezcan los usuarios antes de tomar una decisión precipitada.

Confiamos en haberos solucionado cualquier duda que tuvierais sobre este asunto. Igualmente, podéis dejarnos algún comentario en esta entrada o por nuestras redes sociales si necesitáis algún que otro consejo. Y por último, llegado el día de mañana, ¿que haréis con este asunto queridos culpables?