Vamos a surcar juntos este análisis de Far: Lone Sails y descubrir que aún quedan muchas historias por las que navegar. Y muchas maneras de entenderlas.

Para empezar, y sin que sirva de precedente, os suelto la bomba desde el principio y así ya vamos más relajados hasta el final. Tranquilos, mi análisis de Far: Lone Sails está libre de spoilers. Básicamente porque no hay ninguna historia que os pueda destripar. Okomotive, el estudio responsable de este título, nos plantea un viaje por un mundo desolado y nos deja a nosotros al cargo de imaginarnos el por qué de todo. En mi caso funciona y me gusta, sobre todo porque su trabajo está muy bien hecho.

análisis de Far: Lone Sails

Aunque normalmente los gráficos y el sonido son dos aspectos que se valoran por separado, en el caso de Far: Lone Sails, los entiendo como un conjunto indivisible. La ambientación durante todo el juego es sencillamente espectacular. Los cambio climáticos, el ciclo día/noche, los efectos de sonido y la música se combinan perfectamente con el paisaje desolado que vamos recorriendo. Está claro que el juego está construido en base a eso, ya que no tenemos ni historia, ni diálogo ni objetivo alguno.

Tenemos tan asumida la dirección en la que se avanza en los videojuegos que por defecto movemos el mando hacia la derecha. Debo reconocer que ya tengo algún que otro año a la espalda y siempre intento tirar a la izquierda en estas situaciones, por si hay algún secreto, pero rápidamente descubro que no. Far: Lone Sails no va de pararse a explorar, si no de llegar lejos, como su nombre indica. Y hacerlo solo.

Nadie nace sabiendo

Hay un detalle en este juego que, después de terminarlo y rejugarlo, todavía no sé si ponerlo en el saco de los defectos o de las genialidades. De hecho, si lo cogiera como algo negativo sería lo único, pero me gustaría entenderlo como una parte más de esa ambientación total que busca el juego. Como ya os he comentado en este análisis de Far: Lone Sails, no hay historia. No hay una introducción ni un tutorial. Al empezar, se nos indica que podemos desplazarnos a izquierda y derecha, coger objetos y saltar. Nada más.

análisis de Far: Lone Sails

No sería un problema si sólo tuviéramos que resolver puzzles. Porque no requieren más acciones que esas, pero nuestro “barcotren” es algo totalmente diferente. Al subir a él no tenemos ni la más mínima pista de qué hacer. Y, sinceramente, lo veo lógico. Quiero decir, es un detalle realista. No puedes saber como funciona algo la primera vez que lo ves, por lo tanto tienes que probar e investigar. Y eso hice. Y funcionó. La verdad, no es demasiado problemático controlar el vehículo aunque es algo que te mantiene ocupado todo el rato.

Acelerar, llenar el depósito, descargar el vapor y mantener en buen estado todos los componentes es algo que tendremos que hacer todo el rato. Es bastante trabajo para una sola persona, pero no hay nadie más. Y también deberemos ir recogiendo combustible para no quedarnos tirados en medio de la nada. Me doy cuenta que dicho así no parece el juego más divertido del mundo, pero realmente las dosis de cada una de las mecánicas hacen que sea entretenido y no se haga para nada pesado. Claro que es un juego que dura un par de horas, mal estaríamos si aburriera.

Parece que jugar sea lo de menos

Cuando Okomotive nos vende el juego como un viaje es por algo y es que si le quitáramos la interactividad a Far: Lone Sails sería igual de hipnótico. Es sorprendente como a pesar de estar recorriendo un mundo muerto en ningún momento da la sensación de vacío. Porque quizás no haya vida en el suelo, pero el cielo si que está activo. Sin el día y la noche o los cambios climáticos no parecería que estuviéramos avanzando y, sin embargo, lo hacemos. Pero lo hacemos de la misma manera que vemos una película. Sin volver atrás.

análisis de Far: Lone Sails

Y ya está. Poco más se puede explicar de un juego como este. Pero no lo digo de ninguna manera en un sentido negativo, si no que estamos ante una historia abierta. Una hoja en blanco en la que cada uno podemos decidir quién es el protagonista, qué ha pasado en el mundo y cuál es la meta que nos empuja a semejante viaje. A mí, personalmente, no me ha hecho falta y me he dedicado a contemplar el paisaje. Y como ejercicio de relajación tampoco está nada mal.

Como punto final de este análisis de Far: Lone Sails me queda decir que ha sido una grata sorpresa. Es verdad que cuando un juego te causa tan buena sensación te gustaría seguir jugando, pero creo que tampoco es mala idea que se quede como algo único. Como una experiencia irrepetible.

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POSITIVOSImpresionante ambientación conseguida a través de los gráficos y el sonidoAunque no es complicado, te mantiene constantemente entretenido
NEGATIVOSSe acaba y no ofrece demasiadas opciones para rejugar más allá de los logros
8.3Nota Final
GRÁFICOS9
SONIDO9
JUGABILIDAD8
HISTORIA7
Puntuación de los lectores 0 Votos
0.0

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