análisis de Ghost N' Goblins Resurrection

Análisis de Ghost ‘N Goblins Resurrection para Nintendo Switch

Sir Arthur tiene que volver a rescatar a la princesa sin acabar en calzones en este análisis de Ghost ‘N Goblins Resurrection para Switch.

Hubo un tiempo donde morir mucho y avanzar nada era el pan rutinario en los videojuegos. Más si pensamos en los arcades. Capcom controlaba mucho de esto y parece que quiere revivir esas exasperaciones, pero ¿está el público preparado? Razonamos sobre ello en el siguiente análisis de Ghost ‘N Goblins Resurrection.

 

Cuando el reto era la clave para meter más monedas

Como dije, el territorio de las máquinas arcade era uno donde el más hábil -o fuerte de mente- podía lograr al éxito. Si no, pues nada, culpable, tocaba dejarte toda la paga en monedas de 100 pesetas para acabar tirándote de los pelos.

Ghost ‘N Goblins pertenecía al grupo de los «da igual cuantas monedas tengas, vas a cascarlas todas». Era un título endemoniado como él solo, donde cada segundo con el protagonista respirando ya era un logro.

Tal era así, que rápidamente se convirtió en una de sus señas de identidad. Una dificultad a prueba de cuchillos que curtió a los jugadores más intensos, con un Sir Arthur que moría más que el Hueco del Dark Souls más torpe.

Pues Capcom ha visto bien traer esas sensaciones a 2021 y para la híbrida de Nintendo… Pero quizás no estemos ya moldeados para sufrir torturas así.

Hay que andarse con cuidado incluso en los escenarios. Las trampas son muy recurrentes y nos convertirán en cadáver en menos de lo que canta un gallo.

Recorriendo el reino sin muchas esperanzas

El pobre de Sir Arthur tendrá que patearse 7 escenarios para dar con el paradero de la princesa. Hay de todo tipo. Cementerios, cavernas, zonas de hielo, castillos, plataformas flotantes y de fuego… El juego otra cosa no, pero escenarios variados, los que quieras. Es más, cada uno cuenta con una distribución interesante.

Es típico que empiecen siguiendo una filosofía de saltos y enemigos, para cambiar radicalmente al llegar al primer checkpoint. Los escenarios tienen la mentalidad de ser un enemigo más que tampoco va dar tregua. Quiero decir, uno no puede acostumbrarse a seguir una serie de patrones, porque al juego le va encantar castigarte por ello.

Castigo que recibirás incluso si eres un perezoso. Cada escenario tiene un límite de tiempo en el que tiene que ser superado si no queremos ver la pantalla de Game Over. Aunque la holgura del mismo es loable, viene acompañado de un respawn infinito de enemigos que nos van a poner los testículos de corbata.

Los mismos no entienden de barreras físicas ni de respiros. Así como pueden saltar o teletransportarse en tu cabeza, también pueden lanzarte proyectiles, esquivarte todo lo que les tires… Vamos, una pesadilla de las guapas.

Tampoco faltan a la cita fases secretas donde cumplir pequeños retos a cambio de interesantes power ups.

4 dificultades pero el reto no mengua

Aquí venía yo todo decidido tras haberme pasado en su día Ultimate Ghost ‘N Goblins de PSP pensando que Resurrection iba ser un camino sencillo para mí. Nada más lejos de la realidad. Aunque el susodicho te deja escoger entre 4 dificultades (y cambiarlas a placer cuando quieras) tengo que decir que ninguna va ser agradable para los neófitos.

Empecé en Caballero, lloré en el primer nivel lo nunca llorado. Rebaje a Escudero, seguí llorando lo mismo. Se me dio por ir a la mas baja, Paje, y lo mismo otra vez. Y si ya probáis Leyenda, id pensando en recargar la 9 mm para haceros un agujero en los sesos.

Resurrection quiere ser tan añejo y respetuoso con la experiencia arcade que se olvida que no estamos delante de una máquina tragaperras. Su sistema de checkpoints no casa demasiado bien con su alta dificultad, haciendo que la reiteración se convierta en hastío y el hastío en frustración, hasta llegar al nivel de querer apagar el juego y mandarlo a tomar viento.

Algo que potencia el retraso de los inputs y lo «pesado» que se mueve Sir Arthur. «Pero eso es realista por su armadura» diréis algunos, bueno, el argumento se va por tierra cuando vemos que este rey de pacotilla pesa lo mismo lleve la armadura más completa del reino o vaya en calzones de corazones.

El tema del peso es algo bastante fastidiado. Sobre todo cuando estamos antes secciones plataformeras. Acostumbrarse a la gravedad del personaje en superficies muy rápidas va traernos dolores eternos de cabeza. Si a ello le multiplicamos que nuestra atención se divide entre el resto de amenazas que nos acompañan, apagad y vámonos.

análisis de Ghost N' Goblins Resurrection
Los hechizos ahora serán equipables y podremos aprenderlos en un interesante árbol de habilidades.

Resurrección implica más contenido

Muchos tenemos conciencia de que Capcom está teniendo una nueva era dorada. Resident Evil VII, sus remakes posteriores, Monster Hunter World o el divino Devil May Cry 5 no hacen más que corroborarlo. Por ende, era de esperarse que este «remake» de una de las franquicias más clásicas de la compañía viniese cargadito de cosas en vez de quedarse en una simple actualización gráfica.

Para empezar, ahora tendremos rutas para escoger en vez de seguir un mismo trazo de mapas. Según la que escojamos, podremos disfrutar de la serie de mapas de Ghost ‘N Goblins o Ghouls ‘N Ghost. Este último consiste en la secuela que salió un par de años después y que incluía algunas novedades aquí recogidas.

Lo mismo podemos decir del armamento de este buen caballero. En la versión original teníamos 6 armas: lanza, daga, antorcha, hacha, escudo y crucifijo. Aquí vuelven hacer presencia todas ellas pero al roster se añaden un par más. Caso de las esferas de pinchos, por ejemplo, que una vez soltadas recorrerán la superficie del escenario acabando con todo a su paso.

Así mismo, se ha incorporado un árbol de habilidades para mejorar a nuestro simpático protagonista. Recogiendo unas hadas que pululan por los niveles, podremos invertirlas en un árbol mágico que nos permitirá aprender hechizos. Los mismos se usan con los botones de ataque, manteniéndolos apretados durante mucho tiempo.

A diferencia de los dos títulos precedentes, en Resurrection los hechizos van separados de las armas, por lo cual podremos personalizar pequeñas builds con ellos, aunque no creáis que facilita el asunto.

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Firebrand volverá para hacernos la vida imposible ya en los primeros niveles.

Evocando las mejores lágrimas de lo retro

De hecho, la cosa es que el programa ha sido rehecho de cero con el motor RE Engine. Las posibilidades y la capacidad de moldearse de este motor nos deja patidifusos. El arte de Ghost ‘N Goblins es muy suyo y no solo lo han reflejado tal cuál, sino que han creado un dinamismo visual tan efectivo que es gloria para nuestras retina.

Es una pena que en términos de control y diseño, no acompañe a la faceta gráfica, porque de verdad que han recogido y comprendido el espíritu de esta franquicia. Lo mismo podremos decir para todo lo que atañe a los sonoro. Voces regrabadas, la banda sonora original compuesta de cero y sonando como los ángeles… En este sentido, Resurrection es una auténtica maravilla.

Siento lástima por su dificultad tan endemoniada, se va a convertir en una barrera infranqueable para la mayoría de jugadores. Capcom debió considerar el plantear sus niveles de dificultad de otra forma, porque así solo va a contentar a los 4 fans retro, apartando a los demás de descubrir las bonanzas de esta maravillosa saga.

análisis de Ghost N' Goblins Resurrection
Análisis de Ghost ‘N Goblins Resurrection para Nintendo Switch
Mi consola no es una tragaperras
Entiendo el objetivo de este Ghost 'N Goblins Resurrection de tributar al 100% la esencia original, pero creo que una experiencia casera y portátil como este caso tenía el deber de replantearse su estructura. Es demasiado frustrante y cero divertido, por lo que se hace muy difícil de recomendar.
Cunde
El mimo que esboza todo su arte.
Repleto de contenido, con elementos de las entregas pretéritas.
La banda sonora recompuesta es una delicia.
No Cunde
La dificultad directamente no se ajusta para jugar en consola.
Tan frustrante que no tiene ni un ápice de diversión.
El control responde demasiado lento.
5.5
En calzones nos quedamos