Análisis de Paper Mario: The Origami King

Análisis de Paper Mario: The Origami King – Juntando bien las esquinas

Nada de plegarse a las exigencias de nadie, culpables. Descubrid por vosotros mismos con el análisis de Paper Mario: The Origami King si merece la pena.

Mario es un tipo que, pese a ser conocido por ser fontanero (e italiano), poco trabajo desembrozando váteres ha hecho. Su currículum tiene una longitud bastante extensa, que va desde estrella del tenis hasta rescatador de princesas profesional, pasando por… ¿¡pegatina?! Bueno, es que con el cambio de estilo que suponen los Paper Mario, esto es para destacarlo. Aunque seguro que ser de esta forma no es algo sencillo, ¿sabrá nuestro bigotudo amigo no arrugarse en una nueva aventura? Pues nos toca comprobarlo con el análisis de Paper Mario: The Origami King.

Doblar por la línea de puntos

No os lo voy a negar, culpables: desde hace bastante tiempo tenía muchas ganas de probar uno de los juegos de la serie Paper Mario, pero no había tenido ocasión. Así que allá me lancé a por esta aventura en cuanto se me dio oportunidad. ¿Y qué fue lo que me encontré? Pues de todo, para qué engañarnos, pero toca empezar por el principio. Y es que toda historia tiene un principio, y como buen título, este también lo tiene.

Aunque, claro, sobra decir que estamos ante un juego de Nintendo, y, más aún, en uno de las sagas con más toques de humor del catálogo de la gran N. Es por eso por lo que nos encontramos de cara con una historia bastante ligera y que va al grano a los pocos minutos de empezar la partida: Junto a nuestro querido hermano Luigi nos dirigimos a palacio por el festival de la época, pero algo raro pasa: No hay nadie. Y, lo que es peor, la princesa Peach está de lo más cambiada.

Análisis de Paper Mario: The Origami King

Por suerte (o por desgracia) pronto descubriremos lo que pasa aquí, y quién es el que mueve los papeles tras el escenario. Nosotros, como buenos héroes fontaneros tendremos, junto con un poco de ayuda, resolver todo lo que ocurre para traer la paz al Reino Champiñón de nuevo, para lo cual exploraremos todos y cada uno de sus rincones.

La historia, como es menester en estos títulos, está enfocada a un público infantil tal y como se puede entender. Sin embargo, eso no quita que sea enormemente disfrutable por todos los públicos, y eso es, básicamente, gracias a los golpes de humor con los que cuenta el juego. Un humor muy blanco, pero simpático, que rompe más de una vez la cuarta pared y critica los tropos del propio juego y otros de la saga. Sin lugar a dudas, sacará más de una sonrisa.

Esa esquina está mal doblada

¿Qué nos vamos a encontrar, por tanto, de cara a la jugabilidad? Pues, para empezar, un mundo bastante bonito y «grande» (dentro de sus posiblidades) que explorar, en el que podemos afanarnos por buscar coleccionables cuando nos cansemos un tanto de la historia y queramos ver qué hay por ahí. Por supuesto, las distintas interacciones con el entorno haciendo uso de nuestros objetos están a la orden del día en determinados lugares.

Aunque quizás lo más interesante sean las nuevas funcionalidades que se han añadido para hacer uso de los sensores de movimiento de los Joy-Con. Toca decir que, en las ocasiones en las que hemos tenido que usar esto, los controles no han sido del todo intuitivos. Digamos que al tener que hacer el movimiento, por ejemplo, para «despegar» algo, no parecía reaccionar del todo bien a nuestros aspavientos. Pero son detalles pequeños, que realmente no llevan más de unos segundos de completar, por lo que realmente no entorpece la jugabilidad.

Por otro, combates por turnos. Porque no olvidemos que estos Mario cuentan con un sistema al estilo RPG que sin duda rompía con lo que sabíamos hasta entonces de los títulos del personaje. Sin embargo, en esta ocasión han querido innovar de una forma bastante extraña. Veréis, el anterior sistema era simple hasta la médula, teniendo por bandera el estilo 2D que destila el juego. Pero en este han querido darle una tridimensionalidad rara al combate.

Ahora, en vez de directamente empezar con los enemigos delante de nuestra cara, tendremos una ruleta. Esta nos permitirá mover a los contrincantes durante un determinado tiempo y con unos movimientos limitados. ¿El fin? Que los alineemos de una forma u otra para que así nuestros ataques sean más efectivos, para que podamos golpearlos a todos y cosas así.

Veamos, en principio puede verse interesante, una forma de darle al coco antes de empezar el combate per se. Pero lo cierto es que al poco, te cansas de ello. No es algo que atraiga mucho y ralentiza más que otra cosa. Como hemos dicho, la simpleza en las mecánicas de Paper Mario era su pan de cada día, por lo que este sistema no parece casar del todo. Pero, vamos, que realmente los combates no darán mayor problema, incluso nos dedicamos a alinearlos mal para ver si caíamos y costaba diez universos. Por no hablar de la ayuda que podemos recibir de los Toads si les pagamos generosamente. Hay que repartir la riqueza entre los trabajadores.

Estira bien para que no se vean las arrugas

Voy a ser completamente sincera con vosotros, culpables: desde que probé Yoshi’s Woolly World creo que los detalles en los juegos made in Nintendo son cada vez más adorables y con personalidad propia. Sinceramente, creo que es imposible llegar al estilo, diseño, uso de texturas y elementos que tiene el anterior Yoshi, pero eso no quita que el juego sea una auténtica delicia para la vista.

Es colorido, es alegre, no usa tonos demasiado estridentes y saturados y, en general, sabe mantener la armonía tanto en los entornos como en los personajes. Las texturas, por su parte, tienden más a representar papel, claro está, pero creedme que hasta esto se ve bien. A fin de cuentas, hay varios tipos de papel, y la diferencia del normal a, por ejemplo, el papel charol se ve a simple vista. Quizás lo que más me desentone con todo ello sea el agua, por aquello de que en mi mente el papel se deshaga en ella, pero está bien integrada, pese a que se vea la diferencia con el resto del entorno.

¿Y qué podemos decir de la música? Pues que también se integra a las mil maravillas con el entorno. Tiene temas bastante pegadizos y entrañables, muy en la línea con lo que nos ofrece Nintendo en este tipo de juegos. Si bien, como preferencia personal, prefiero otro tipo de ritmos.

Un papel de calidad

Bueno, culpables, estamos llegando al final de este análisis y toca lo más importante: deciros si creemos que merece la pena o no Paper Mario: The Origami King. Queda claro que, tras las muchas virtudes que hemos ensalzado durante todo el escrito, la respuesta es un rotundo sí.

Claro está, tenéis que tener en cuenta vuestros propios gustos. A fin de cuentas estamos ante un título que en sí no ofrece reto alguno, cuya virtud radica en la sencillez de su premisa, en lo agradable que es jugarlo y en el detallado diseño de escenarios que nos muestra.

Análisis de Paper Mario: The Origami King
Análisis de Paper Mario: The Origami King – Juntando bien las esquinas
Nos gusta
Los toques de humor que caracterizan esta subsaga
El mimo que muestra cada zona por la que pasamos
Puede mejorar
El sistema de combate puede tornarse un tanto pesado
El control con el uso de los Joy-con
8.3