Condenados al Olvido - Sin and Punishment: Successor of the Skies

Si hay un estudio que se ha ganado a pulso el cariño incondicional de cualquier jugón veterano ese es Treasure. Es difícil encontrar una trayectoria más brillante y más cargada de obras maestras en toda la historia del videojuego. Una de las últimas muestras de su genialidad fue Sin & Punishment: Successor of the Skies, juego exclusivo de Wii que, sin lugar a dudas, forma parte de ese pequeño grupo de grandísimas joyas que nos brindó esta consola.

Condenados sin and punishemente, successor of the skies

Sin and Punishment:  Successor of the Skies es la continuación directa de Sin and Punishment: Successors of the Earth, una auténtica maravilla lanzada para Nintendo 64 en el año 2000 y que lamentablemente no pudimos catar por estos lares hasta su aparición en la Consola Virtual siete años después. Según se dice, fue precisamente el éxito de esta versión digital de la primera parte la que animó a Nintendo y a Treasure a aventurarse con una continuación.

Por si hay por ahí algún culpable despistado que nuca haya oído hablar de esta franquicia, comentar que los Sin and Punishment son shoot’em ups en tercera persona que podrían encuadrarse dentro de ese subgénero conocido como on rails. Es decir, shooters en los que podemos desplazarnos por la pantalla pero en los que no tenemos control alguno sobre el ritmo de avance por los escenarios, que está totalmente predeterminado. Mientras que en la primera parte nos movíamos siempre por tierra, en este Succesor of the Skies se introduce la novedad de que los personajes pueden volar (de hecho la mayor parte del tiempo iremos por el aire).

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Podemos escoger entre dos personajes: Isa (hijo de los protagonistas de la primera parte) y la misteriosa Kachi, una chica que esconde muchos secretos y que será la pieza clave sobre la que gira el argumento. Existen algunas diferencias entre uno y otro, pero el esquema jugable no varía: por un lado controlamos al personaje, mientras que por otro dirigimos el punto de mira con el que disparar a los montones de enemigos que intentarán aniquilarnos. Además del disparo ordinario, nuestro repertorio incluye ataques cuerpo a cuerpo (que sirven también para devolver algunos tipos de proyectiles), y un disparo cargado de gran potencia que difiere para cada personaje.

La combinación Wiimote + Nunchuck funciona a las mil maravillas para este tipo de control, resultando tremendamente intuitiva y precisa. Para los más puristas, se incluye también la posibilidad de utilizar el Classic Controller e incluso el mando de Game Cube, basándose el control en estos casos en el uso de los dos sticks.

Pero ya está bien de soltar datos de forma fría e impersonal. Vamos a hablar como este juego se merece, es decir, con los mismos valores que Treasure derrocha en todas sus obras: entusiasmo y pasión. Y es que hace falta mucho de ambos, además de talento, para conseguir demostrar con cada uno de sus shoot’em up que siempre se puede ir más allá por muy trillado y agotado que parezca un género.

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Fiel a estos valores, la intensidad y el espíritu arcade impregnan al título de principio a fin, sin concesión alguna al aburrimiento. Sin and Punishment:  Successor of the Skies es un puro espectáculo jugable de acción desenfrenada y adrenalina pura, especialmente si se juega en el nivel más alto de dificultad. Una sensación que se ve reforzada gracias a los abundantes cambios de perspectiva. De esta manera, tan pronto estamos en una sección en que la cámara se coloca a nuestra espalda (a lo StarFox) como en otra en que avanzamos en perspectiva lateral como si de un run & gun se tratase. La variedad de situaciones y mecánicas alcanza su punto álgido en las luchas contra los jefes finales, donde dentro de un mismo enfrentamiento podemos vivir varios cambios de enfoque.

Durante sus siete largos niveles (más un nivel 0 a modo de tutorial) el ritmo no decae en nigún momento. Un viaje non stop en que si no estamos siendo acosados por montones de enemigos desde todos los rincones, estamos en un encarnizado combate contra uno de los numerosísimos bosses.

El apartado técnico contribuye también a que el espectáculo se mantenga por todo lo alto. Es cierto que no estamos ante unos graficazos pero, ¿acaso necesita un arcade ser fotorrealista para ser divertido? Lo fundamental aquí es la fluidez, y Sin and Punishment:  Successor of the Skies cumple este mandamiento con matrícula de honor. Así, aunque haya momentos en que los enemigos y los proyectiles llenan completamente la pantalla, el ritmo de la acción se mantiene constante a unos sólidos 60 fps.

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Como grandísimo exponente contemporáneo del género arcade, Sin and Punishment:  Successor of the Skies adolece igualmente de las carencias típicas de este tipo de juegos. Para empezar, estamos ante un título corto. Es bastante más largo que su primera parte, pero, aún así, su duración no excede de unas 5 horas (dependiendo de la habilidad del jugador).

No obstante, cualquiera que conozca mínimamente los shoot’em ups sabe que lo importante en ellos no es la duración, sino el factor de rejugabilidad. Y en este sentido Treasure, que conocen el género como si lo hubieran inventado, consigue ofrecer alicientes que hagan de Sin and Punishement un reto del que cueste aburrirse.

A parte de los niveles de dificultad, tenemos el incentivo de pasarnos el juego con los dos personajes, ya que si lo conseguimos se desbloquea una especie de modo Tag en que podemos jugar con ambos, cambiando entre uno y otro con solo pulsar un botón.

También se ha añadido un modo cooperativo, aunque aquí el resultado es mucho menos brillante de lo esperado puesto que sólo se puede jugar en local. Además, el segundo jugador aparece únicamente como punto de mira, sin personaje que manejar. Supongo que esto se haría para no sacrificar ni un ápice la estabilidad del framerate pero la verdad es que emborrona una opción que podría habernos dado momentos épicos.

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Sin embargo, como en la mayoría de shoot’em ups, el mayor componente de rejugabilidad estaba en la puntuación. Treasure se curró unos marcadores online divididos en varias categorías (por personaje, por nivel de dificultad, región geográfica…) que incitaban a jugar sin descanso para mejorar nuestras puntuaciones y así subir en las tablas de clasificación.

Desafortunadamente (ya veis que he hablado de este tema de la puntuación en pasado), como seguramente sabréis, desde el pasado 20 de mayo Nintendo ha dejado de dar soporte online a los títulos de Wii y DS, con lo que Sin and Punishment: Star Successor se queda de un plumazo sin uno de sus principales pilares.

No os dejéis llevar en cualquier caso por este fiasco de la pérdida de las funciones online. Sin and Punishment sigue igualmente mereciendo muchísimo la pena. Es más, teniendo en cuenta la trayectoria que le espera al juego, esto no supone más que algo anecdótico; porque creedme si os digo que estamos ante un futuro clásico. Un juego al que los años irán dando el valor merecido y que se convertirá, sin lugar a dudas, en una pieza de culto que estará a la altura de otras grandes obras de Treasure como GunStar Heroes, Radiant Silvergun o Ikaruga.

Aún es posible encontrarlo a precios de liquidación, así que haceos un gran favor (y a vuestra colección) y salid a por él lo antes posible.