¿Eres fan incondicional de los juegos de matar navecitas? ¿Te flipan los shoot’em up? Acabas de dar con un libro maravilloso. Descúbrelo en nuestra crítica de La guía de los matamarcianos Vol.1.

Si te interesa el tema de los juegovídeos -si no, no sé muy bien cómo has acabado aquí- es muy probable que ya haya caído en tus manos algún libro de Editorial Gamepress. Muchas de sus obras son adaptaciones de Hardcore Gaming 101, una auténtica institución anglosajona que sabe mimar en sus escritos los clásicos del ocio interactivo como se merecen. Hoy hablaremos de la última de esas adaptaciones en la crítica de La guía de los matamarcianos.

Jugando duro 101

critica-de-La-guia-de-los-MatamarcianosEsta traducción chusquera del subtitular me vale para comenzar a hablar del pilar principal del libro, la versión anglosajona del mismo. En él podemos encontrar un compendio lleno de información de algunos de los juegos matamarcianos más interesantes de la historia del videojuego.

En un alarde de amabilidad, Kurt Kalata (autor original del libro) decidió no abrumar al lector con un aluvión de shoot’em ups arcade y aderezó la obra con un buen montón de matamatas procedentes de consolas y ordenadores clásicos, lo cual es de agradecer. No hay que asustarse por esto, amigos puristas, pues probablemente en una segunda entrega de La guía de los matamarcianos se abordarán todos los títulos que, a priori, podrían haberse quedado en el tintero, así que disfrutad plenamente de los que están y no os quedéis con los que quedan por llegar.

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Una vez explicado esto, pasemos a hablar de lo que nos ofrece el libro. Os recomiendo encarecidamente que lo leáis despacio y, a poder ser, con la recreativa y las consolas retro encendidas (sí hombre, también puedes coger la Raspberry…). Tras la lectura de cada capítulo os entrarán unas ganas loquísimas de echar una partida al título que se trata en ese fragmento. La lluvia de información arrecia a medida que nos adentramos en cada juego y, aunque aveces pueda abrumarnos, una lectura medida de La guía de los matamarcianos puede enriquecer satisfactoriamente nuestro conocimiento de videojuegos de naves espaciales.

Aunque todos los juegos que se tratan tienen su aquel, seguramente te calarán más hondo aquellos a los que tuviste la oportunidad de jugar en su día, o incluso puede que hasta llegaran a formar parte de tu colección personal. Repito que la cantidad de datos, anécdotas, curiosidades e información detallada es abrumadora hasta el extremo, por lo que insisto en que disfrutemos del libro poco a poco, entre partidas, para asimilarlo bien todo.

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Un libro remasterizado por Editorial Gamepress

Al margen del más que patente buen trabajo de Hardcore Gaming, cabe resaltar la gran labor que, una vez más, ha desempeñado GamePress para que disfrutemos del libro, aumentado y mejorado, en la lengua de Don Quijote. La traducción y adaptación de Adrián Cantador por un lado y José Ángel Ciudad por otro es realmente buena. Hay un glosario que esclarece un buen montón de dudas, por si se te escapa algún término nipón o anglosajón y todo está lleno de detallitos agradables.

Además, respecto a la versión original esta edición ha incluido un buen montón de extras. Hay un prólogo inédito escrito por Fran Friki, se ha añadido un capítlo sobre Hydorah y Super Hydorah y se incluye una entrevista a Locomalito y Gryzor87, dos eruditos en el arte del píxel y la música 8bit. Además hay una especie de bonus track en forma de “batallitas espaciales”, donde un puñado de gentes de bien nos cuentan su experiencia primigenia con el género.

¿Me lo compro?

A poco que disfrutes con los videojuegos clásicos de naves espaciales, La guía de los matamarcianos debería ocupar un puesto en tu biblioteca gamer. Las anécdotas y detalles te saldrán por las orejas y seguro que descubres un buen puñado de títulos que desconocías y te apetece jugar.

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Además, la edición en tapa dura -la que me han enviado amablemente para esta reseña- es robusta, bien acabada y con un tamaño más comedido que, por ejemplo, Mega Drive Legends. Todas las ilustraciones están en color, bien definidas y con un tamaño lo suficientemente grande como para no dejarse las corneas con ellas.

El único pero ya lo he comentado antes. Faltan unos cuantos incunables arcade, pero se han reservado, en pos de una segunda entrega, para hacernos llegar shmups de consola.