Luke Cage, el superhéroe a prueba de balas que encarna Mike Colter, vuelve a Netflix con una nueva temporada que insiste en los puntos fuertes de su estreno en solitario, pero también en sus tropiezos con el ritmo.

Aviso: contiene Spoilers de la 1.ª y 2.ª temporadas de Luke Cage

No se puede negar que nos presenta un digno sucesor de Cotonmouth como archienemigo: John McIver, también conocido como Bushmaster, vuelve para reclamar la corona de Harlem. Puede que el Bushmaster que dibuja la adaptación televisiva del comic no coincida con el recuerdo que de él puedan tener los fans de su versión en papel, pero resulta innegable que el poderoso villano que interpreta Mustafi Shakir cuenta con el carisma suficiente para quitarnos el mal sabor de boca que dejó el arco narrativo de Diamondback en el final de la temporada anterior.

No lo volveremos a hacer (otra vez)

Una de las críticas recurrentes que reciben las series de Marvel en Netflix es que el ritmo de los 13 episodios por temporada no acaba de encajar todo lo bien que debiere. Quizá la presión con las fechas de estreno les pase factura cuando se trata de pulir aristas, pero la ruptura que supuso la muerte del Cotonmouth brillantemente interpretado por Mahershala Ali fue un golpe que sí se podría haber esquivado.

Su reemplazo en la dinámica de opuestos héroe-villano fue el Diamondmack, papel a cargo de Erik LaRay Harvey, cuya historia se entendió más como un interludio que como el auténtico final de la temporada. Esto es algo que hasta Cheo Hodari, showrunner de la serie, llegó a admitir, y prometió que no volverían a cometer el mismo error en la segunda temporada.

Esta vez han mantenido al villano carismático con vida durante toda la temporada, pero el desarrollo de los distintos arcos argumentales vuelve a trastabillarse. Puede que no sea tan marcado el bajón tras la primera mitad (que existe), pero, a cambio, algunos capítulos parecen alargarse innecesariamente para alcanzar la hora de duración, aunque sea a costa de recurrir a completar el metraje con una actuación musical en el Harlem’s Paradise, que poco suele aportar desde el punto de vista de la historia.

Las luces de Luke Cage…

El arranque de esta segunda temporada nos deja con un Luke Cage que ha recuperado su libertad y prestigio, que pasea por Harlem como una celebridad. Cage se siente como un héroe de la comunidad y poco a poco comienza a entrar en una dinámica de vigilante. Mariah Dillard (Alfre Woodard) y Hernan ‘Shades’ Alvarez (Theo Rossi) serán los primeros en ocupar su punto de mira. Nada especialmente emocionante, pero…

Pronto aparece en escena el gran acierto de esta segunda temporada, la interpretación de Mustafi Shakir en el papel de Bushmaster, que cobra un protagonismo en la serie que nunca tuvo en los comics. Este personaje jamaicano apareció por primera vez en el número 1 de Iron Fist, en 1997, y fue reinventado en su segunda aparición, esta vez en Capitán América, que se retrasaría hasta bien entrados los 80, con una estética más adecuada para una época en la que el Tetris reinaba en los salones arcade y Regreso al Futuro arrasaba en las taquillas. Afortunadamente, no veremos aguijones ni colas de serpiente en la representación escogida esta vez para Bushmaster.

Como personaje, Bushmaster encaja en el perfil de villano amable, que a través de medios equivocados trata de alcanzar un fin justo. Moralmente está muy lejos de la figura del malvado y a menudo existen más similitudes que diferencias con el héroe, generalmente cuando Mariah Dillard entra en escena. La presencia de Bushmaster sirve para cuestionar los métodos de Cage, el límite de la violencia, incluso cuando esta sirve a un precepto moral válido, el sentido de la venganza y el perdón… Su presencia abre la llave a una mayor complejidad en desarrollo psicológico de todos los personajes con los que se cruza.

…Y las sombras que proyectan

Todo el interés que suscita el personaje interpretado por Shakir se convierte en indiferencia cuando hablamos de Mariah y Shades. No existe chispa entre los personajes cuando coinciden en pantalla, y las historias de la hija de la primera y del amante soplón del segundo dejan sensación de relleno vacío, de pausa para lo realmente interesante.

Tampoco destaca la aparición de Iron Fist, que, afortunadamente, no estorba demasiado en esta ocasión. Sus conversaciones con Cage resulta impostadas e inconexas cuando intentan introducir un tono cómico, y superficiales cuando se trata de profundizar en la naturaleza de los personajes. Incluso las coreografías de las escenas de acción que comparten se sienten rígidas y faltas de naturalidad.

MISTY SE MERECE UN APARTADO ESPECIAL

Uno de los aciertos de la serie, tanto por el excelente trabajo a la hora de dar forma al personaje en los guiones como por la intensa pero contenida interpretación de Simone Missick. Tras su lesión en The Defenders, en esta temporada la veremos estrenar un demoledor brazo robótico, al tiempo que lidia con la falta de confianza en sí misma y en su criterio, tras descubrir que su compañero y mentor, Scarfe, era un poli corrupto. Puede que la construcción de su personaje durante el arranque de la temporada resulte un tanto inconexa por momentos, con un exceso de altibajos que llega a resultar redundante, pero, su camino hacia un estado de equilibrio resulta también ser el de la serie, que gana conforme Misty reclama su espacio en la historia.

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Y si hablamos de acción, Missick tampoco se queda atrás; cabe destacar la secuencia del bar, en la que une fuerzas con Colleen Wing (Jessica Henwick) para deshacerse de buena parte de la clientela del local donde juegan al billar usando un solo brazo, en una secuencia en la que el personaje se reconoce y acepta en sus limitaciones. Al margen de un desarrollo psicológico más o menos inteligente, esta secuencia supone una muy buena noticia para todos aquellos que esperamos que los mandamases de Netflix den una oportunidad a las aventuras de las Hijas del Dragón, ya que la química en la acción entre las dos actrices es excelente. En cuanto a la pregunta del millón sobre Power Man y Iron Fist, os diré que, en principio, parece la crónica de un crossover anunciado, a la vista de la aparición de Danny Rand en la segunda temporada de Luke Cage. Eso sí, de la química entre ellos dos, mejor no hablar… todavía queda tiempo para que los directivos entren en razón y renuncien a lo que pinta como un nuevo batacazo entre Marvel y Netflix.

HARLEM VUELVE A ESTAR A SALVO

Esta segunda temporada viene a tranquilizar parte de los miedos que nos generó el final de la primera entrega. Mejora en la potencia de cada una de sus secciones, profundiza con más criterio en el desarrollo de personajes (aunque sea a cambio de renunciar a algún que otro secundario interesante), y ofrece suficiente contundencia en sus escenas de acción como para mantenernos contra las cuerdas durante sus 13 episodios. Dicho esto, Cage y su universo tienen suficiente potencial como para que la mejor versión de sus aventuras esté por llegar.

Las dos temporadas de Luke Cage ya están disponibles en Netflix.

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