Este vídeo aleccionaba a los beta-testers de SEGA en los años 90

Si te gusta el mundillo del videojuego, y ya pasas de la treintena, probablemente habrás vivido de cerca un montón de acontecimientos relacionados con este hobby, algunos más ilusionantes que otros.

La década de los 90 fue realmente alucinante para los chavales de la época, que asistimos a una de las “guerras” más apasionantes de la historia del sector del ocio interactivo. SEGA y Nintendo levantaban pasiones, y quién más, quién menos, formaba parte de uno de los dos bandos -a no ser que fueses el millonetis del grupo y tuvieras una Neo Geo, en ese caso, mis respetos-, a los que se anexionaba de manera inquebrantable, con las consecuentes tertulias de patio de recreo entre detractores y defensores de esta o aquella máquina, que casi siempre terminaban en cabreo mayúsculo o en conato de pelea.

Nos informábamos con las revistas de la época -Superjuegos FTW-, sobre las novedades del E3 nos llegaban a casa un mes después de haber sido anunciadas y los juegos eran tan caros como 20 o 30 pagas, tirando por lo bajo.

Eso sí, si hacías una encuesta entre toda aquella caterva de pequeños videojugadores y les preguntabas sobre su trabajo favorito, la respuesta era más o menos unánime: todos queríamos ser probadores de videojuegos. Ilusos de nosotros, pensábamos que el trabajo era una bicoca, una maravilla que despertaría la envidia de primos, amigos y conocidos de los salones recreativos.

Si hubiéramos podido ver el vídeo que hoy os traigo, vía Attract Mode, un documental interno de SEGA utilizado para mostrar a los nuevos beta-testers en qué consistiría su trabajo, se nos habrían quitado las ganas de probar videojuegos, pero de golpe.

Aunque mira, en aquella época al menos era remunerado para casi todos -había voluntarios-, a diferencia de hoy, que perdemos el culo por ser parte de betas cerradas, que al fin y al cabo, consisten en hacerles el trabajo sucio a las compañías a cambio de nada. El vídeo es un poco tostón -como el trabajo que desempeñaban- pero hay partes muy interesantes, como el proceso burocrático de detección de errores y la posterior información que había que generar sobre los mismos, o el momento en el que hablan de las maratonianas jornadas de trabajo a las que se sometían.

También es toda una oda a los años 90, con música grunge, ropa hortera, peinados imposibles…si hasta hay póster de Seinfeld, por el amor de Sonic.