Rise and Shine -Análisis Xbox One

Rise, un chavalito encapuchado, debe salvar el planeta Gamearth del ataque de los malvados Machacas Espaciales de Nexgen. En su periplo le acompaña Shine, una pistola con vida propia, de actitud borde y respondona. Bajo una premisa tan absurda, Rise and Shine se nos presenta como una aventura inteligente, difícil y cargada de humor.

El humor en los videojuegos prácticamente brilla por su ausencia hoy en día. Uno recuerda los diálogos de Monkey Island o las situaciones por las que pasaba Larry (con erótico resultado) y además de sentirse algo mayor (ese es otro tema), echa en falta ese buen hacer por buscar nuestra sonrisa.

Adult Swim es sinónimo de humor hasta el hartazgo, y junto con el buen hacer de Super Awesome Hyper Dimensional Mega Team han creado un juego irreverente, con una comedia cargada de ácido, parodias e inteligencia. Pero Rise and Shine no es una sucesión de chistes-parodia del mundo del videojuego. Es una aventura difícil hasta la extenuación, donde morir será la constante, y el ensayo-error nuestro modo de continuar.

Rise and Shine no hace concesiones. Ya desde el primer momento podemos morir si no estamos atentos. Manejamos a Rise, un niño que se ve envuelto en medio de una masacre en su ciudad. Pronto conoce a Shine, una pistola con ojos que no dejará de burlarse de su nuevo dueño. Rise debe portar a Shine hasta las altas esferas de Gamearth si quieren tener una oportunidad contra los Machacas Espaciales de Nexgen.

La pareja debe atravesar una serie de escenarios divididas en varias localizaciones, en las que se enfrentará a nuevos enemigos. Lo que al principio serán marines hasta arriba de esteroides, luego serán robots voladores o zombis dispuestos a devorar nuestro infantil cerebro. Si logramos deshacernos de estos enemigos menores, nos esperan los jefes finales. Rise and Shine es ante todo variado y divertido, no hay lugar para el aburrimiento ni el descanso.

Rise debe servirse de Shine para dar finiquito a los enemigos. Shine comienza siendo una simple pistola, pero a medida que encontramos mejoras, podemos cambiar el tipo de bala o aumentar el número de disparos disponibles antes de recargar. Estas posibilidades nos otorgan una ventaja táctica a la hora de enfrentarnos a un grupo de enemigos, pero debemos andar atento a las debilidades de quien nos plante cara, o perderemos la vida. Rise es un pequeño terriblemente débil y los Machacas son devastadores.

Para acabar con los jefes finales hay que atender a un patrón. Por tamaño son insalvables, por lo que la tónica general es repeler una serie de ataques para posteriormente, vaciar el cargador en el malo de turno. En las secciones de conducción (o supervivencia en plataforma móvil) se sigue un planteamiento similar, valiéndonos de las escasas habilidades de Rise para llegar a la meta de una pieza.

Pero no todo va a ser disparar. En Rise and Shine hay que darle al coco en según qué situaciones. Para acceder a ubicaciones donde Rise no puede, podemos lanzar una bala teledirigida y guiarla a través de las zonas donde la señal lo permita. Lo que comienza siendo una mecánica sencilla, se torna en todo un reto cuando la señal se mueve, o los enemigos tratan de reventar nuestra bala.  Otros puzles directamente juegan con el entendimiento del jugador (brillante el momento “Sólo los muertos pueden pasar”) y la forma en que afrontemos ciertos sucesos hará depender nuestra continuidad en la batalla.

En la página siguiente te sigo contando qué me ha parecido Rise & Shine, nota incluida.

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