Sagaia – BitBack

Cuando nos remontamos a los años 80 y 90 nos encontramos con que había muchísimos juegos del género de las plataformas, pero afortunadamente había también muchísimas excepciones, como es el caso de es Sagaia, perteneciente a los matamarcianos de la vieja escuela y que llegó a Europa con este nombre a pesar de llamarse originalmente Darius II.

Hoy en día tal apenas nos encontramos con títulos de primera línea que pertenezcan a este género y tal vez pueda deberse a la falta de originalidad de los mismos. No estoy seguro de si se puede asegurar que no han sabido evolucionar, porque tal vez estemos ante uno de los géneros en los que más complicado es llevar a cabo cualquier cambio sustancial. Pero también ha habido casos relativamente recientes que han sabido reinventar el género, así que tampoco hay excusas que valgan.

Ya sé que en más de una ocasión os he comentado aquello de que determinados géneros se llevan fatal con el tema del argumento o que chirrían entre ellos exageradamente, pero es que si tuviera que elegir un género en el que el argumento sea totalmente innecesario, me decantaría sí o sí por los matamarcianos. Y es que, cuando se nos brinda la oportunidad de atravesar el espacio sideral disparando bombas, láser y cualquier otra arma para destruir centenares de naves enemigas, ¿quién necesita un motivo? Te metes a ello y punto.
Pero aún así en Taito siempre han sido muy suyos y no ha habido ningún juego de la saga Darius que no haya contando con su propio argumento, aunque en la mayoría de los casos se queda en algo meramente anecdótico.

En este caso el argumento nos sitúa un tiempo después de los sucesos ocurridos en el primer Darius, tras conseguir salvar a la humanidad de una invasión alienígena gracias a la pareja de héroes protagonistas. El tema es que nuestros héroes reciben una señal de socorro desde la Tierra y deberán dirigirse hacia allí raudos y veloces para evitar la nueva amenaza.

En el aspecto jugable la acción se nos presenta bajo una perspectiva de scroll lateral que nos obligará a avanzar mientras debemos esquivar y destruir a todos los enemigos que se nos pongan por delante. Por supuesto, para hacernos el trabajo más sencillo no es casualidad que haya dos protagonistas, ya que podremos jugar a dobles para acabar con aquellos alienígenas insensatos que se nos pongan por delante en compañía de un amigo.

Esquivar y disparar, esa será únicamente la dinámica que tendremos durante todo el juego, así de simple y así de complicado, porque no os creáis en absoluto que los enemigos nos lo van a poner precisamente fácil.

Por un lado tenemos a los enemigos que nos encontraremos durante cada pantalla, que a pesar de no ser muy poderosos (¡ojo “cuidao”! que también os hay muy poderosos) sí que serán muy numerosos y ágiles, así que habrá que tener muchísimo cuidado con ellos.

Por otro lado tenemos a los final bosses de cada pantalla, para los que nos tocará aprendernos sus modus operandi si queremos tener alguna oportunidad de victoria, y ni con esas la tenemos garantizada. Aunque se pueden llegar a aprender la verdad es que las dinámicas de los jefes son lo suficientemente complicadas como para comprometer nuestra habilidad y hacernos morder el polvo en forma de GAME OVER.

¿Os llegarán a desesperar? Sí. ¿Los odiaréis? También. Pero qué enemigos, porque hay que reconocer que el diseño de los jefes finales es simplemente soberbio. El nivel de detalle en todos ellos es simplemente espectacular, pero es que a ello hay que sumarle el propio aspecto de cada uno. Seres marinos robóticos gigantes sería la manera más adecuada (y rara) de resumir la forma que tienen estos enemigos. Imaginaos pulpos, calamares o peces de todo tipo pero de proporciones titánicas y con aspecto robótico, sin duda este diseño ayudaba a acrecentar el aspecto monstruoso de estos particulares enemigos.

Seguro que alguien está pensando en que me estoy olvidando de algo bastante importante, pero no, ahora os comento sobre ello. Se trata de los power-ups, uno de los pilares fundamentales sobre los que se asientan los matamarcianos. Del antecesor a este Sagaia heredamos los tres power-up principales que conservarán sus funcionalidades, mejorar el láser (arma principal), mejorar las bombas (armas secundarias) y generar un escudo protector. A estos tres hay que añadirles dos nuevos que nos servirán para cambiar nuestra arma principal por un nuevo láser, y el otro que nos servirá para mejorar todas las armas (tanto principal como secundaria) de ambos jugadores.

Antes de terminar me gustaría saber qué opinión tenéis sobre este peculiar género, uno de los más clásicos y sin embargo uno de los que peor ha sido tratado con el paso del tiempo, ¿os gustan estos juegos u os parecen todos más de lo mismo? ¡Responded culpables!