Silent Hill – BitBack | GuiltyBit

Como seguro que más de uno todavía estáis llorando desconsoladamente en una esquina por el desenlace del culebrón de Konami con P.T., la dichosa demo de Silent Hills que andan vendiendo por ahí por la nada despreciable cantidad de 1.000 €, llegando a superar incluso los 2.000 € (hay que tener valor y muy poca vergüenza, todo sea dicho de paso), aprovechamos para visitar en nuestra sección más retro el primer capítulo de la grandísima saga de Silent Hill.

No serán pocos los que consideren el primer Resident Evil como el padre de los survival horror modernos (tranquilos que no nos hemos olvidado de Alone in the Dark, sólo que este pertenecería a los clásicos), pero este primer Silent Hill tiene en su haber el mérito de haber reinventado uno de los géneros más delicados de los videojuegos.

Aunque necesario, la acción queda relegada a un segundo plano durante todo el juego, siendo la ambientación la verdadera esencia de este juego. Agobiante, claustrofóbica o desesperante son algunos de los adjetivos con los que se puede calificar la ambientación del título y que ayuda a que sintamos que realmente estamos en las oscuras y tenebrosas calles de Silent Hill.

La oscuridad reinante durante todo el transcurso de la aventura se ve acompañada por una niebla perpetua que sufriremos cada vez que estemos en el exterior. Efecto que ayuda notablemente a la sensación de impotencia por no poder ver más allá, pero por si hay alguien que todavía no lo sabe, esta niebla se hizo así por las propias limitaciones técnicas de PlayStation, las cuales no permitían mostrar un mapeado tan extenso en tiempo real. Así que se le mete bien de niebla y matamos dos pájaros de un tiro, tapamos algo que quedaría feo y ayudamos a que el juego dé más canguelo todavía.

Silent Hill

Tal cual está actualmente Konami no sé si me atrevería a comer aquí…

Pero lo que sin duda más ayuda a dar una sensación de agobio y terror en el juego son las características propias de nuestro protagonista, un hombre normal y corriente que contrasta con otros personajes del género que son súper-policias o expertos en combate. Nos encontramos con un protagonista falto de aptitudes pero con una gran actitud por salir adelante, ya que su hija ha desaparecido en tan tenebroso lugar. No esperéis que las escasas armas de fuego y munición que encontremos durante el juego sean la panacea, como he dicho antes Harry Mason (nuestro protagonista) es un hombre normal y corriente que no es experto en el uso de estas armas, aunque serán más efectivas que barrotes u otras armas improvisadas similares y con las que deberemos enfrentarnos a seres salidos del mismísimo averno.

El sonido es otro de los factores que acentúa la tétrica atmósfera de este juego pero también será nuestro aliado en más de una ocasión. Como ya he dicho la ambientación del juego es bastante oscura y poco nos ayudará en este aspecto la linterna que encontraremos al principio de nuestra aventura, cuyo rango de luz es bastante escaso. Esto implica que deberemos estar atentos e intentar oír a los enemigos antes de verlos, porque o si no puede ser demasiado tarde, aunque durante el juego oiremos todo tipo de ruidos que nos confundirán, nos pondrán nerviosos y pondrán a pruena nuestra calma. Para ayudarnos en este aspecto contaremos con otro elemento mucho más útil que la linterna, una radio que empezará a emitir unos estridentes ruidos cuando tengamos cerca algún enemigo o ser, aunque no quiera o no pueda atacarnos.

Silent Hill

Del argumento ya os he comentado suficiente con lo de que Harry tiene que buscar a su hija Cheryl en el tenebroso Silent Hill porque si a estas alturas no sabéis de qué va el juego sólo os diré que me parece muy mal y que corráis, pero ya, a ponerle remedio porque no hay escusa que valga.
Pero como contraprestación sí que os voy a hablar sobre algunas de las curiosidades que encierra el juego de un modo más o menos oculto. Habrá durante algunos instantes que las situaciones o escenas de que seamos testigos nos recuerden a ciertos clásicos del terror, esto se debe a que los creadores del juego eran auténticos admiradores del cine y literatura de misterio/terror. Por eso no es de extrañar que algunos enemigos tenga una esencia “lovecraftniana” o que incluso los nombres de las calles de todo Silent Hill hacen referencia principalmente a escritores del género de terror, misterio o ciencia ficción.
Otra de las curiosidades tiene que ver con la finalización del juego, o más bien con los cuatro finales distintos que podemos conseguir según lo que hagamos durante la aventura. Bad, Bad+, Good y Good+ son los cuatro finales distintos y de los cuales sólo el final Good es oficial dentro de la cronología de la saga. Aunque disponemos de un quinto final con el que el mismísimo Iker Jiménez se pondría palote, y es que en él seremos abducidos por alienígenas.

Para terminar me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la saga a la que dio origen este juego y que hemos visto cómo se ha ido degradando con cada nueva entrega, degradación que parecía que se iba a solventar con lo que nos prometieron que iba a ser Silent Hills. Con la confirmación de su cancelación (que a saber en qué queda todo esto al final) deberemos conformarnos con este primer título y otros que consiguieron mantener e incluso mejorar la experiencia de juego como Silent Hill 2 o el incomprendido Silent Hill 4 The Room.
¡Ah, por cierto! Que casi se me olvida mencionarlo, pero Silent Hill puede presumir de ser uno de los pocos videojuegos cuya adaptación cinematográfica no dan ganas de quemar el cine después de ver la película. Totalmente recomendable.

Pues nada, que si os apetece pasar miedo ya sabéis qué hacer, os dais un “paseíco” por Silent Hill y apañado. Y si no os apetece siempre podéis desempolvar vuestras PlayStation y rememorar uno de los mejores juegos que fueron publicados en esta consola.