Total War: ATTILA - Análisis PC
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Los chicos de Creative Assembly vuelven una vez más a darle caña a la saga Total War, dejando de un lado la edad dorada del Imperio Romano para traernos su fin gracias a ATTILA, juego protagonizado por el huno y sus compadres.

Aquellos que hayan jugado alguna vez a un Total War sabrán ya que nos encontramos ante un juego de estrategia muy completo, ya que combina tanto la gestión de nuestro imperio a base de construcción de edificios, diplomacia y ejércitos en un tablero por turnos como batallas entre miles de soldados en tiempo real, dando como resultado un juego bien complejo.

En esta ocasión, el telón histórico nos sitúa en pleno siglo IV, con el Imperio Romano a punto de desmoronarse y dividido en dos. Por si las cosas no pintaran ya mal, los pueblos bárbaros andan presionando bastante a ambas partes. De esta forma, tenemos a 5 civilizaciones jugables, teniendo cada una sus propias culturas: Reinos bárbaros (francos y sajones), grandes nómadas (ostrogodos, alanos, vándalos y visigodos), tribus nómadas (hunos), imperio romano (imperio romano de oriente e imperio romano de occidente) e imperios orientales (imperio sasánida). Todas ellas cuentan con diferencias no solamente en sus unidades y tecnologías, sino que cuentan con diferentes objetivos de victoria y bonificaciones, algo que siempre es de agradecer en los juegos de estrategia.

Total War ATTILA mapa

Durante nuestro tiempo en el tablero, nos iremos dedicando turno a turno a intentar cumplir nuestros objetivos y hacer que nuestro imperio luzca por todos los costados. Para ello, deberemos estar pendientes del crecimiento de todas nuestras ciudades, de forma que no escasee la comida ni que la felicidad se desplome, todo ello a base de construir edificios, dando cada uno una serie de recursos. Puede sonar sencillo, pero si tenemos en cuenta que los edificios cuestan pasta, que hay que crear tropas para que no te barran y que si la felicidad de la gente cae por los suelos se pueden revelar contra ti, pues vemos que la cosa no es precisamente sencilla de llevar. Ojo, no todo es hacer batallones y pelear como si no hubiera mañana, ya que existe la diplomatura, con la que podemos formar alianzas y pactos con las demás culturas, ya sea para intercambiar recursos o pedir ayuda en las batallas, o incluso para evitar enfrentamientos a base de tener buena labia.

Pasando a las batallas en sí, nos encontramos con un componente táctico que no suele verse en otros juegos, y es que en la saga Total War es esencial saber colocar nuestros ejércitos en formaciones y no mandar un mogollón de gente de frente a darse de palos. A parte de ello, si tenemos en cuenta la presencia de batallas navales y la capacidad de desembarcar en tierra, la presencia de fortalezas que habrá que asaltar a golpe de armas de asedio, y la influencia del clima en la vista y velocidad de las unidades nos aporta una gran variedad de situaciones para que no todo sea mover y atacar.

Total War ATTILA cerca

En lo que se refiere a modos de juego nos encontramos con la Gran Campaña, donde elegimos una cultura y debemos avanzar en su historia a base de distintos objetivos que nos van proponiendo. A parte de ello, tenemos la ya clásicas batallas rápidas, las batallas históricas con las que recrear algunos de los enfrentamientos de las civilizaciones de la época y el multijugador, donde podemos realizar campañas o batallas con gente de todo el globo.

Entre las novedades que nos brinda ATTILA, tenemos reflejadas el espíritu de los pueblos bárbaros gracias a la posibilidad de la opción de quemar nuestras propias aldeas, cosa útil si nos van a conquistar y preferimos que se queden con cenizas antes que con todo lo que hemos creado en dicha ciudad. A parte, también podemos crear asentamientos en medio del mapa, para así reforzarnos sin tener que andar entrenando tropas en la otra punta del mundo, algo que refleja bien el espíritu de los ejércitos de la época.

Interesante es el regreso del árbol genealógico, gracias al cual podemos asignar miembros de familias a distintos cargos políticos, dándonos así distintas bonificaciones e incluso recursos, además de poder asignar matrimonios, divorcios e incluso llenarnos los bolsillos al más puro estilo político corrupto gracias a las arcas del estado.

Total War ATTILA familia

Gráficamente nos encontramos un juego bien detallado tanto en escenarios como modelado de personajes, los cuales tienen sus propias animaciones en las batallas, donde podemos ver cómo se enfrentan entre sí de forma realista y no dando espadazos al aire. Eso sí, podemos olvidarnos de poner el juego a máxima calidad, y no porque haya bugs como ocurrió con ROME II, sino que literalmente no existen tarjetas gráficas capaces de mover ATTILA a su máxima potencia, por lo que habrá que esperar un tiempo para poder ver su auténtico potencial gráfico.

ATTILA se encuentra completamente en castellano, tanto a nivel de texto como de audio. No obstante, ambos no poseen la misma traducción, tal y como se puede apreciar en escenas donde los subtítulos no dicen exactamente lo mismo que lo que estamos escuchando, y no es algo que pase en contadas ocasiones, a lo que si le sumamos un doblaje que deja que desear en alguna que otra ocasión dan un acabado en el tema de la traducción bastante irregular.

Total War ATTILA lejos 1

Total War: ATTILA - Análisis PC
Total War: ATTILA nos deja un título de estrategia muy completo y redondo que arregla en aquello donde ROME II tropezó, aunque la falta de novedades de peso respecto a anteriores entregas de la saga hacen que los propietarios de la entrega anterior encuentren menos motivos para ver cómo le va a los romanos con los bárbaros.
Bandos muy diferenciados entre síEstrategia en el sentido más complejo de la palabraJugar las batallas de Attila, el huno
Civilization VImperiumDejar el ordenador a un lado y sacar el Risk
8Estrategia a lo grande
Gráficos8.5
Sonido7.6
Jugabilidad8
Modos de juego8
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