30/04/14 - ESPECIAL Nº100: Nuestros primeros videojuegos – Guilty DIARIO 100
Se ve que Zangief y Dee Jay no son los únicos que saben dar palos...

Se ve que Zangief y Dee Jay no son los únicos que saben dar palos…


Hoy es un día especial para el GuiltyDiario. Esta pequeña sección nacía en GuiltyBit hace unos meses, y con una cadencia diaria os hemos tratado de acercar un análisis de la actualidad cercano, certero, crítico y también divertido. Solo puedo dar las gracias a los que estáis al otro lado arrimando la oreja, y la verdad, lo he dicho cientos de veces. Joder, me lo paso de puta madre haciendo este programa cada día. Más si es con buenos amigos como en esta edición.

Que el programa número 100 llegue después del 131 será algo que solo entenderán los más fieles de la sección.

Mañana, como cada día, volvemos a la actualidad diaria del videojuego, y como le prometí al oyente Manu Sansan será con algún tema de buen rollo.

  • manu_sansan

    Para este programa especial me gustaría aportar mi anécdota videojueguil. Corría la segunda mitad de los ochenta, posiblemente en verano, y me encontraba en la cocina jugando al MSX de mi padre al Konami’s Soccer, un juego de fútbol ¡en cartucho! muy sencillo que se manejaba con las flechas de dirección para moverse y la barra espaciadora como botón de acción, que al atacar con un toque pasaba y dejando pulsado chutaba a puerta y al defender cambiaba de jugador, y que no tenía modo campeonato ni nada por el estilo, sólo partidos sueltos donde se configuraban distintas opciones como el tiempo y el nivel de dificultad. Ya conseguía derrotar a la máquina en los cuatro primeros niveles, pero no podía con el quinto. Nada indicaba que aquella tarde fuera especial, pero me puse con el reto una vez más ya que tenía la tele y el ordenador sólo para mí. El encuentro estuvo muy igualado, no recuerdo el resultado, pero sí que conseguí sacar un buen disparo ajustado al palo que entró en la portería rival a pocos segundos del final del partido. Imaginad mi reacción, parecía que el gol lo había marcado yo y no el monigote que recordaba a un primo forastero de Mario en ropa de deporte, iba a conseguir derrotar a la “inteligencia” de esa máquina que entretenía mis momentos de ocio. Pero aún sin sonar el pitido final, mi madre entró rauda en la cocina a soltarme un buen pescozón y a apagarme el aparato de un botonazo porque estaba durmiendo la siesta en el salón y según parece sonó como si estuviesen poniendo partido de Copa de Europa (se llamaba así en la época) en el bar de abajo de casa.
    Supongo que mis padres pensaron que esos colorines tan llamativos y los efectos sonoros y músicas tan “conseguidos” no me venían bien y me regalaron una Atari (no recuerdo el modelo) con varios juegos en un sólo cartucho, que me sirvió para atraer al mundillo a mi hermano pequeño, que lo abrazó fervientemente y aún sigue hoy en día (aunque es Xboxer, qué le vamos a hacer), y convencer posteriormente a mis padres para pedirle un par de años después una NES a los reyes. Lo que vino luego se puede resumir en una constante historia de amor con el ocio interactivo, con mejores y menos buenas experiencias, pero muy satisfecho por el camino recorrido hasta aquí.
    Espero que mi anécdota os haya gustado y que cumpláis muchos centenarios más de ediciones de este podcast.
    ¡Saludos!

    • http://guiltybit.com Xose Llosa

      Jaja, una pasada de anécdota!!

      • manu_sansan

        jajaja, tiempos que ya no volverán pero que permanecerán por siempre en el barrio más agradable de la ciudad de los recuerdos. Es un placer compartirla con todos los culpables.